Soldados Españoles Trabajando en los Ingenios Azucareros de Cienfuegos

 

Soldados Españoles Trabajando en los Ingenios Azucareros de Cienfuegos

 

            La guerra de los Diez Años aceleró la crisis esclavista. A medida que la guerra se fue extendiendo por Oriente y Camagüey, numerosos amos trasladaron sus esclavos hacia la zona central y occidental de la Isla que parecía estar a salvo del conflicto. Cuando los rebeldes llegaron a Cienfuegos, a partir de 1874, se produjo allí una extraordinaria concentración de tropas españolas, ocupando cada ingenio. El estado mayor del ejército y las autoridades municipales de Cienfuegos tomaron el acuerdo de que los soldados destacados en los ingenios <<... disfrutarán del haber mensual de quince pesos oro, o su equivalente. Cuyos haberes así como la manutención han de ser de cuenta de los hacendados>>.

 

            Quedó así establecida la protección militar al azúcar e, inevitablemente, los hacendados pusieron estos brazos militares al servicio de la producción: los soldados salvaguardaron y al mismo tiempo trabajaron en los ingenios y recibieron una paga extra, mientras los oficiales obtenían jugosas gratificaciones. La guerra, situaba, dentro del propio ingenio, a la masa blanca trabajadora por la que tanto habían clamado los hacendados, fue posible llevar a cabo el proceso de industrialización, sacando de las fábricas a todos los esclavos y, aún más, a todos los negros aunque fuesen libres.

 

            El desarrollo tecnológico había logrado resumir el manejo de las maquinarias complejas a un grupo de funciones relativamente simples. Naturalmente que estas funciones elementales debían ser precisas y cuidadosas, pues manipulaban instrumentos de gran valor de inversión, lo cual requería una disciplina laboral que no tenía el esclavo.

 

            El hecho concreto es que la guerra brindó a la zona de Cienfuegos (y casi coetáneamente a ciertas regiones de Oriente) la oportunidad, única hasta entonces en la historia azucarera cubana, de que un grupo de hacendados dispusiera de una masa trabajadora, libre, asalariada, en cantidad suficiente para cubrir todo el sector fabril, y que tenía, además, como estímulo para el trabajador, la doble circunstancia de un sueldo superior al de un obrero medio español y el no ir al frente de batalla porque estaba trabajando en el ingenio. Por último hay un dato que ya hemos señalado respecto al soldado español del siglo XVII y que, por increíble que parezca, está vigente todavía durante el siglo XIX: es la irregularidad con que los soldados españoles cobraban su salario. Con frecuencia se le debían varios meses y a veces casi un año. Se entiende así la alegría con que pasaron a hacer su servicio en los ingenios, y su posterior permanencia en esta labor. La experiencia de los soldados trabajando en el azúcar trató de trasladarse, sin éxito, a la producción tabacalera. Desde el punto de vista económico, la incorporación de los soldados españoles al sector fabril de los ingenios significó sustituir a los esclavos por un tipo de trabajador de muchísima mayor productividad. Pero, naturalmente no implicó, ni mucho menos, la libertad del esclavo. Los negros esclavos, sacados de las fábricas, pasaron al sector agrícola, donde había una gran escasez de cortadores de caña, ya que el nuevo equipamiento industrial exigía un flujo diario muy superior de materia prima.  

 

  Ingenio "Flor de Cuba" en Cienfuegos

 

            Así en el sector industrial los nuevos trabajadores asalariados, blancos, modernizaban la producción azucarera cubana, y el sector agrícola, encargado del abastecimiento de caña, perpetuaba las prácticas esclavistas más atrasadas. Esta experiencia se transmitió rápidamente a toda Cuba. Desde el punto de vista social, <<blanquear>> el ingenio (dicho en los términos de la época), es decir, romper el terrible perjuicio que calificaba el trabajo azucarero de <<cosa de negros>>, fue una conquista laboral de primer orden.

 

            Terminada la situación de emergencia bélica, la mayoría de estos soldados quedaron relacionados con el ingenio y muchos de ellos volvieron a realizar la zafra siguiente; otros pasaron a ser trabajadores fijos, para las labores de mantenimiento y reparación de máquinas, que se realiza en el llamado tiempo muerto o etapa entre zafras.

 

            Los esclavos, y en general los negros, fueron excluidos, separados, marginados del sector industrial del ingenio, que a partir de este momento se convirtió en una actividad de blancos, es decir, con el mismo prejuicio racial de antes, pero a la inversa. La trascendencia de este proceso operado inicialmente en Cienfuegos gracias a la guerra se advierte en el hecho de que durante las cosechas de 1874-1875 y 1875-1876 (los años azucareros no se corresponden con los naturales, pues se cuentan de noviembre a abril), de máximas operaciones del ejército español en Cienfuegos, la zona realizó sus mayores zafras históricas hasta ese momento. Y a partir de 1880 pasó a ser la zona más importante de Cuba desde el punto de vista azucarero, y la más productiva del mundo en relación a su extensión territorial.

 

Texto tomado del libro: "Cuba/España – España/Cuba. Historia Común" 

Escrito por el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginals.

 

Directiva y Secciones de Trabajo del Ateneo. Elecciones celebradas el 8 de enero de 1956.

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