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Reina
Por Miguel
Albuerne Mesa Y FUE Reina
es un barrio interesante. El solo hecho de haberse construido en sus
predios el segundo cementerio de la ciudad, veinte años después de
fundada, le confiere sin lugar a dudas, esta característica. Además, sus
vecinos tienen el alto honor de despedir el sol, cada atardecer, cuando se
hunde en la línea costera de la bahía, después de haber recorrido
avenidas y calles con esplendente paso durante el día. En
el barrio de reina – oficialmente llamado de Paradero – se asentó
desde sus inicios una comunidad de personas humildes y de escasos recursos
que se dedicaban fundamentalmente al trabajo en el puerto como braceros, a
la pesca en <<cachuchas>> y a la marinería de cabotaje. Los
menos eran propietarios de pequeños comercios. Sus vecinos pertenecen a
la parroquia de la Catedral y en el año 1995 se fundó una comunidad
cristiana que adoptó como santo patrón a Vicente de Paúl. Recordemos
que Jesús escogió a sus primeros apóstoles de entre pescadores, y los
invitó a lanzar sus redes, no ya para atrapar peces, sino para salvar
hombres. Este cronista los invita a dar un recorrido en tiempo y espacio
por este querido barrio, ubicado en varios entrantes a la bahía, entre
otros Punta Majagua y Punta Arena: pues mientras más conozcamos al hombre
en su entorno, más posibilidades tendremos de inculturarnos para
proclamar el Evangelio. CEMENTERIO En
1836 esta porción baja de tierra no pertenecía a la villa que
solo llegaba por el oeste hasta la avenida de Arango. Se decide por las
autoridades de entonces trasladar el cementerio que se encontraba en la
manzana Santa Elena-Velazco-Santa Cruz-Casales para el sitio donde hoy se
halla como reliquia histórica y monumento nacional en vías de
desaparecer, a pesar de los esfuerzos realizados, por falta de presupuesto
para su restauración. El motivo del traslado era simple: alejar de los
pobladores posibles contagio por cadáveres de fallecidos del cólera u
otras enfermedades infectocontagiosas. Parece haber influido en esta
decisión la campaña sanitaria del Dr. Tomás Romay Chacón y la
edificación del Cementerio Espada en La Habana, en 1805, del cual se
tomaron algunas características constructivas y de ubicación geográfica.
Observemos que en Cienfuegos los vientos soplan regularmente del
sur-sudeste por el día, y del norte-nordeste por la noche, y así tanto
la brisa marina diurna como la virazón nocturna llevarían las posibles
impurezas contenidas en el aire hacia el mar, alejándolas del núcleo
poblacional. Ubicación muy bien pensada que se hizo realidad en 1839. ZONA
INDUSTRIAL Y
por esta misma causa, al parecer, es que fue tomada como zona industrial a
partir de 1857, año en que se contrata a una empresa para la instalación
de una fábrica de gas y, exactamente el 30 de enero de 1859 se alumbra la
villa por primera vez con este combustible. Viajando virtualmente al
pasado veríamos a los propietarios de la Compañía Posada y Torrens
construir un varadero cerca de Punta Majagua – primero de la costa sur
de Cuba – en el año 1861. y treinta y dos años después observaríamos
asombrados cómo un voraz incendio lo destruye totalmente.
El fin de siglo XIX y principios del
XX encontraría a Reina en pleno apogeo de pequeñas industrias, almacenes
y muelles para el trasiego de mercancías. Según tradición oral y datos
históricos constatamos la existencia de fábricas de cerveza, refrescos,
jabones, velas, helados y pienso. También hubo carboneras, alambiques,
venta de áridos traídos de Arimao por Emilio Navarro. Remolcadores,
patanas, grúas se asentaban aquí; así como los aserríos de Sureda y de
Donéstevez, fundiciones como las de Cabrera, almacenes de servicio del
cable inglés y firmas exportadores de productos del agro. Eran muy
nombrados los tanques de Reina donde se almacenaba petróleo y gasolina
por compañías extranjeras. Se construyeron tuberías submarinas para el
descargue de combustible.
El Muelle de Hierro y el Muelle Largo
veían atracar muchos barcos extranjeros y cubanos como el Fifi, el
Miguelito y el Laura. No obstante, la gran mayoría de los vecinos de
Reina no laboraban en estas industrias y almacenes, sino que vivían, como
hemos dicho, de la pesca en bahía, o como leñadores, carboneros, albañiles
y otros oficios de los menos retribuidos. Es decir, que las industrias y
almacenes solo dejaban en el barrio los desechos y no las ganancias. ¡Triste
paradoja social como lamentable contrate del barrio! FERROCARRILES Los
vecinos más antiguos de Reina dicen que ponían sus relojes en hora por
el pitar de las locomotoras, lo cual habla de la cantidad de trenes
entonces, así como de la puntualidad de estos. Viajemos en la historia
por los caminos de hierro. Antes fueron, en el transporte terrestre, las
arrias de mulos y las carretas. En 1837 corre el primer tren en Cuba: de
La Habana a Bejucal. Se toma la zona de reina como punto de partida que
uniera a Cienfuegos, bordeando por el norte, con otros poblados y zonas.
Los habitantes de la villa que en 1848 caminaban por el Paseo de Arango,
desde Dorticós a Santa Cruz, observaban una febril actividad
constructiva, pues se levantaban las primeras edificaciones para el
ferrocarril: talleres, oficinas, calderas, depósitos de agua, madera y
carbón; así como la primera estación de viajeros, construida en madera
y teja, que sería sustituida por otra cuyo proyecto había sido realizado
en Estados Unidos. Y fue así como en 1950 el tramo de vía férrea llegó
a Palmira, dos años después a Cruces, en 1856 a Ranchuelo, un año más
tarde a La Esperanza, y por fin en 1860 a Santa Clara. En 1871 Cienfuegos
quedaría comunicada directamente con La Habana al concluir el ferrocarril
de Cárdenas un ramal hasta Santo Domingo.
En la etapa finisecular del siglo XIX
y comienzos del XX nuevos ramales circunvalaban la ciudad, ahora por la
calle La Mar, y se adentraban a otros lugares del barrio, creando una
extensa red ferroviaria que brindaba servicio a la zona portuaria, a los
almacenes y a las industrias locales. La estación de viajeros de Reina
vio descender en sus andenes a las últimas tropas españolas que serían
evacuadas por el puerto de Cienfuegos, así como observó con agrado la
presencia de personalidades de la cultura, el deporte, varios presidentes
de la república, y sobre todo al Generalísimo Máximo Gómez que lo hizo
en 1899 y que fue aclamado por el pueblo de Cienfuegos. MISCELÁNEAS
Algunos
ancianos de reina cuando caminan por las calles de su barrio o se llegan
hasta el cementerio a contemplar la puesta de sol, creen oír y ver
escenas, hechos y situaciones que no logran determinar si las vivieron o
se las contaron. Así, de pronto ven por una esquina a Okata vendiendo
helados y a otro chino pregonando: <<¡Cocante de chocolate y maní!>>,
mientras el negro Socarrás, elegantemente vestido y con una gran bocina
va anunciando: <<La Casa Mimbre>>, <<Eureka>>,
<<La Época>>. En una casa vecina se oye al septeto <<Jóvenes
de Reina>> ensayando los sones que tocarán en el próximo baile
dominguero. Muchos chibos se pasean por el parque llamado antes
<<Estrada Palma>> y rebautizado después con el nombre de
<<5 de Septiembre>>; y algunos jóvenes se dirigen a las
playas del barrio: <<Varadero>>, <<Arenal>>.
<<Los Tubos>> y otras.
Uno de estos bisabuelos le cuenta a un
grupo de jóvenes cosas interesantes de reina, como por ejemplo, el hecho
simpático de que el Días de los Fieles Difuntos los chinos les llevaban
dulces a sus muertos, y cuando estos se retiraban venían los muchachos y
se los comían; o de las competencias de natación de Reina a O`bourke o
sobre la noche que se escapó el león del circo y se armó tremendo corre
corre en el barrio y el viejo Alejandro Gandulla – a diferencia de los
Infantes de Carrión – a querer enfrentarlo con un palito; o de la vez
que llevaron a enterrar al viejo Emilio Amado, de 90 años, y durante el
responso en el cementerio se levantó y se fue para su casa, muriéndose
de verdad diez años después.
Es significativa la presencia de un
teatro para chinos y una casa de salud para negros y asiáticos en la
calle de Arango en la etapa colonial, así como una tarja a Baldomero Duménico,
asesinado durante la tiranía machadista, y el hecho de que la mayoría de
los tripulantes del mercante cubano <<Mambí>>, hundido
durante la Segunda Guerra Mundial por los alemanes al salir de Cienfuegos,
eran de Reina. Mateo Torriente, el célebre escultor, se vinculó mucho al
barrio por entonces para crear obras de tema marino y una dedicada a las víctimas
de este desastre.
Como datos curiosos diremos que Reina
posee la calle más corta de Cienfuegos, la No.1, de solo algunos metros de
longitud; y que tiene <<barrios>> dentro del barrio, pues los
reinenses dicen: <<El Barrio de los Perros>>, <<Rincón
Caliente>>, <<Los Portales de Valle>>, <<Los
Cuartos de Rodas>>, <<Las Cien Casitas>>, <<Los
Basultos>>, <<La Carbonera>>, <<La
Mielera>>, <<El Varadero>>, <<El Chapapote>>
y <<La Caguama>>. También hubo en reina dos Sociedades de
Recreo: El Deportivo-Reina, solo para blancos y el Hermano-Reina, sin
distinción. Sus vecinos son aficionados al deporte y algunos de ellos se
han destacado en diferentes disciplinas: Leocadio Villafaña en boxeo, los
hermanos Padilla en remos. José Candelario González en pelota y otros.
Mucho se recuerda en Reina las regatas de pescadores en sus botes que iban
ida y vuelta desde el Muelles Real hasta Cayo Carenas. Se destacaron
entonces las embarcaciones: Pastora, Ninfa, Cuca, 12 de Enero, La Perla
del Sur, entre otras. La pelota se jugaba donde hoy esta el estadio de fútbol
y en otro más adentro llamado <<La Polvareda>> y se hacían
<<pitenes>> en cualquier solar yermo. ¿QUÉ
REINA? Algunos
erróneamente afirman que se le Llamó Reina porque por su avenida
principal se paseaban la Reina del Carnaval y sus Damas de Honor. El hecho
cierto es que ya en un plano de 1841 se proyectó, para el paso de los
cortejos fúnebres, un ensanchamiento de la calle Dorticós a partir del
Paseo de Arango y se le llamó entonces : Paseo de la Reina. Haciendo
historia tenemos que en 1833, siendo aún una niña, y a la muerte de su
padre, Fernando VII, asumió el trono Isabel II, bajo la regencia de su
madre Maria Cristina de Nápoles. Su elevación al trono provocó la
Primera Guerra Carlista. En 1843 fue proclamada mayor de edad y casó con
el Príncipe Francisco de Asís Borbón. Cuando estalla la Revolución de
1868 huye a Francia donde reside hasta su muerte. En 1870 abdicó el trono
a favor de su hijo Alfonso XII. Por la época en que ella reinó se le
puso <<Isabel II>> a un teatro de Cienfuegos. Y este es el
verdadero origen del nombre popular del barrio: tomaron la parte (el Paseo
de la Reina), obviando su nombre oficial de <<Paradero>>.
También es contrastante que un barrio tan humilde lleve el nombre de la
Reina Isabel II. BICENTENARIO La
ciudad debe irse preparando desde ahora para la celebración de su
bicentenario en el 2019, con planes concretos y acciones que conlleven a
un aceleramiento de las restauraciones y nuevas inversiones que se
proyecten. Necesario sería que el barrio de reina en su totalidad
recibiera una reanimación urbanísticas de sus calles, edificaciones y
lugares públicos, y sobre todo su joya arquitectónica: el cementerio. ¿Por
qué no comenzar por reconstrucciones parciales en un esfuerzo común de
instituciones civiles y religiosas, por ejemplo, la capilla que semejaba a
los templos antiguos y fue edificada en 1860, reedificada en 1886 y
remozada en 1904 y que hoy se halla en ruinas?
Una buena parte de la historia
fundacional de Cienfuegos se encuentra en los nombres de las lápidas que
allí vemos: fundadores, benefactores, generales de las guerras de
independencia, mecenas, el primer párroco... ¡Y justo sería también
que se le erigiera un panteón funerario, no necesariamente suntuoso –
pues el de Agustín de Santa Cruz tampoco lo es – pero sí
significativo, a Don Luis D´Clouet, cuyos restos fueron traídos en 1958
desde Córdova, en España, por gestiones de las autoridades y del Ateneo
de Cienfuegos.
Conservemos para las futuras
generaciones de cienfuegueros este patrimonio nacional en que se aprecia
el gusto grecolatino del estilo neoclásico en sus esculturas, sus plañideras,
sus columnas truncas y sus sauces llorones, así como en su colección de
las rejas. La estatua de la Bella Durmiente nos recuerda una linda
historia de amor que la Parca tronchó y que el artista eternizó en el mármol.
Ella lleva en su mano derecha que
descansa sobre su regazo tres flores, como símbolo de la vida, mientras
que con la izquierda aplasta suavemente una serpiente, como símbolo de la
muerte. Unamos esfuerzos para que este mensaje simbólico sea una realidad
tanto en el entorno arquitectónico, como en el quehacer de sus ciudadanos
que adoptaron <<en esta tierra de Dios bendencida>> el lema
de <<Fe, Trabajo y Unión>>. Agradecimientos
a: Lic. Teresita Chepe Rodríguez; Arquitecto: Irán Millán, Sr. Aramís
Pérez Gandulla y a todos los que aportaron algo en esta crónica. Tomado de:
PASOS. Boletín Diocesano de Cienfuegos – Año V, No.29. – Mayo –
Junio – 2002.
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