SIGNIFICACIÓN E
IMPORTANCIA DEL CENTRO HISTÓRICO URBANO DE CIENFUEGOS
Ciudad que, con un
halo de magia imperceptible seduce a todos, posee un centro histórico
que delineó el marco de referencia física del cienfueguero y enraizó el
amor perdurable por esta tierra de mitos, leyendas y realidades. Sitio
privilegiado de la geografía nacional donde prevalece el ímpetu
emprendedor de sus fundadores desde hace 186 años. Situada en el centro
sur de la isla de Cuba con 48 Km2 y 153 687 habitantes, es Cienfuegos la
única ciudad de Cuba y Latinoamérica del siglo XIX fundada por franceses
bajo el dominio español.
Su elegante y perfecto trazado neoclásico, su trama ortogonal regular
deviene en un exponente excepcional del urbanismo del período colonial,
junto a la riqueza monumental y ambiental de sus edificaciones,
conjuntos y espacios públicos que la cualifican y distinguen.
En 1995 el centro histórico urbano de Cienfuegos fue declarado Monumento
Nacional; de los asentamientos existentes de la decimonónica centuria es
el único en el país que ostenta esa categoría. Diez años después se
declararon Patrimonio Cultural de la Humanidad setenta hectáreas (setenta
manzanas). La zona histórica se caracteriza por:
Trazado rectilíneo y simétrico, orientado hacia los ejes cardinales.
Líneas de elegantes fachadas corridas a manera de bloques sin portales,
excepción hecha en plazas y paseos.
Presencia de espacios públicos significativos como la antigua Plaza de
Armas (actual Parque José Martí), núcleo fundacional de la ciudad y el
Paseo del Prado, columna vertebral del conjunto, que constituyen
espacios muy cualificados por su mobiliario urbano y el tratamiento de
sus áreas verdes.
Edificaciones puntuales que se distinguen e integran a la armonía
constructiva y ambiental del centro.
Buen estado técnico-constructivo e integridad formal y estilística, bajo
el espíritu clásico.
Permanencia en el tiempo de las tipologías arquitectónicas originales.
Contenedor histórico de la vida cultural, política, administrativa y
social de la ciudad desde hace 186 años.
La ciudad constituye
un inigualable conjunto de valores en plena simbiosis con el mar,
verdadero protagonista de su riqueza y singularidad física. De ahí su
reconocimiento nacional e internacional como “La perla del Sur” y “La
linda ciudad del mar”.
Su bahía, refugio constante de los más connotados corsarios y piratas de
su tiempo, fue bautizada originalmente como “Bahía de Jagua” y “Gran
Puerto de las Américas” sobrenombre que reconoce sus 88 Km2 de
superficie en forma de bolsa y fue protegida desde el año 1745 por el
castillo Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua.
Todos estos elementos convierten a Cienfuegos y a su centro histórico en
un bien patrimonial sobresaliente por sus valores urbanísticos,
arquitectónicos, paisajísticos, ambientales, naturales y comerciales,
tanto en el país como en el contexto americano.
ANÁLISIS COMPARATIVO
CON OTRAS CIUDADES SIMILARES
Entre las ciudades
fundadas en Cuba durante el siglo XIX se destaca Cienfuegos. En ésta, la
homogeneidad urbana y arquitectónica establece una coherente relación
ciudad-mar de probado valor patrimonial.
Su trazado reticular es comparable al de otras ciudades del centro de
Cuba como Sagua la Grande y Caibarién, otras de la región occidental
como Cárdenas y Colón, en la zona oriental se destaca Gibara; sin
embargo, en nuestro territorio prevalecen como en ningún otro, la
integridad de sus valores patrimoniales y ambientales.
Fuera del territorio nacional la ciudad de Cienfuegos sobresale de sus
congéneres del siglo XIX en América y el Caribe, resultado que se
aprecia en las similitudes y diferencias existentes en ellas. En
Colombia, Manizales y Salamina; en Venezuela, La Concepción (cerca de
Maracaibo y Zaraza, en el estado de Guarico); en México, en el estado de
Morelos, la ciudad de Zacatepec de Hidalgo; en República Dominicana,
Barahona (primer tercio del XIX); en Panamá, Colón; Belo Horizonte y
Petrópolis en Brasil; y Mar del Plata y La Plata en Argentina. Ninguna
de las cuales ha trascendido a nuestros días con la integridad,
autenticidad y conservación del ambiente patrimonial de Cienfuegos.
Se mantiene en su centro histórico la originalidad e integridad del
conjunto, expresados en la cuadrícula urbana (que a partir de las Leyes
de Indias fueron enriquecidas por las regulaciones francesas y
norteamericanas), la estructura espacial y compositiva de los inmuebles,
las paredes medianeras y el alto puntal, el uso de materiales y técnicas
locales, el papel de centralidad urbana, el valor de conjunto y la
convivencia armónica con las actuales funciones citadinas.
Este hito de las ciudades americanas del siglo XIX, trasciende las
fronteras por su homogeneidad constructiva y estilística bajo la
corriente clásica, donde a lo neoclásico se le incorpora un eclecticismo
espectacular en fachadas, pavimentos, carpintería, herrería y vitrales,
que definen un conjunto donde las modificaciones producidas desde 1819
son mínimas y no alteran la integridad ni la imagen del mismo; ésta se
ratifica por sus extraordinarios valores patrimoniales que los
singulariza dentro del concierto y la variedad de América.
CRITERIOS BAJO LOS
CUALES EL CENTRO HISTÓRICO DE CIENFUEGOS FUE INSCRIPTO EN LA LISTA DEL
PATRIMONIO MUNDIAL
a) II. Mostrar un
importante intercambio de valores humanos sobre un espacio de tiempo,
dentro de un área cultural del mundo, un desarrollo arquitectónico o
tecnológico, planeamiento de ciudades o diseño ambiental o paisajístico.
El amplio desarrollo en la industria azucarera y la expansión urbana que
se produce en el continente americano y el Caribe, la conversión de
colonias en repúblicas (excepto Cuba), el incremento de la población
negra y la aprobación de la Real Cédula de 1817 para el fomento de
poblados y ciudades blancas, van a caracterizar el panorama de
advenimiento del siglo XIX.
En ese contexto nace
Cienfuegos, planeada y fundada el 22 de abril de 1819 por don Luis de
Clouet y Favrot (natural de la Louisiana) y colonos procedentes de
Burdeos, Francia, para convertirse en la única ciudad en Ibero América
fundada por franceses bajo el dominio español, sello que la fomenta e
identifica como la ciudad más afrancesada del país. Los aires de la
ilustración y el Neoclasicismo se asientan en esta colonia a partir de
lo mejor del pensamiento español y los postulados galos:
Estructura de retícula ortogonal regular de su trazado urbano en forma
de tablero de ajedrez.
Calles rectas y amplias líneas de fachada corrida.
Plazas, plazuelas y paseos arbolados y rodeados de portales.
Grandes bloques urbanos en los que el valor arquitectónico se subordina
al conjunto, haciendo trascender un asentamiento homogéneo, constructiva
y estilísticamente.
Ruptura de la trilogía colonial reinante hasta entonces de plaza,
iglesia y cabildo, con la inserción de los nuevos programas
socioculturales del siglo XIX: hoteles, teatros, sociedades de
instrucción y recreo, bancos, cementerios, etc.
Mientras en América
se produce la ampliación o expansión de ciudades ya existentes o se
fundan otras, es en Cuba y en Cienfuegos donde se produce el primer
ejemplo significativo en la América hispana y el Caribe, de ciudad de
nuevo trazado, donde se manifiestan con claridad las ideas de la
modernidad, higiene y orden, a partir de la combinación de la influencia
francesa y la presencia de nuevas corrientes ilustradas de la corona
española.
Cosmopolitismo nacido desde su propia fundación, fusión e intercambio de
valores de lo francés y lo español con lo criollo, norteamericano,
africano y chino, simbiosis que refleja excepcionalmente la esencia del
Caribe y que se unen en esta colonia, convertida en villa en 1829 y en
ciudad en 1880.
La proliferación de consulados extranjeros nos habla también del
intercambio de culturas, valores humanos y conocimientos, recibidos y
reflejados en la propia ciudad y las obras edilicias que conforman al
centro histórico.
Cienfuegos, debido a la magnitud de su producción y a su excelente
puerto habilitado desde 1827, llegó a convertirse en la ciudad de nueva
planta más importante en la exportación azucarera del mundo. El
ferrocarril en 1847 articuló la ciudad con la zona portuaria y su imagen
sur adoptó una identidad marinera. Complementan al centro histórico los
valores de su entorno, muchos de ellos declarados Monumentos Nacionales
y Locales como:
Paisajes arqueológicos prehispánicos.
Antiguos ingenios azucareros, paisajes e hitos culturales dentro de la
Ruta del Esclavo en el Caribe.
Excepcionales cementerios (Monumentos Nacionales): Cementerio de Reina
(colonial del siglo XIX) y el Tomás Acea (siglo XX).
Eclecticismo espectacular del siglo XX: el Palacio Azul, Club Cienfuegos
y el exótico Palacio de Valle.
Punta Gorda y su linda arquitectura en madera.
El Jardín Botánico de Cienfuegos y su vínculo con la Universidad de
Harvard.
La Fortaleza Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua y su poblado
vernáculo.
Cienfuegos es una
ciudad enteramente diseñada y construida en el siglo XIX, donde se
manifiestan claramente los principios de urbanización más ilustrados de
la época y un conjunto, íntegramente conservado, de relevantes
edificaciones y espacios del XIX y XX de alto valor histórico y estético.
Ratificando todos los planteamientos anteriormente expresados, en la
Declaratoria de Patrimonio Mundial se inscribe de la siguiente forma:
El centro histórico de Cienfuegos muestra un importante intercambio de
influencias basadas en la Ilustración Española y ser un ejemplo
excepcional y adelantado de su implementación en el planeamiento urbano
en América Latina en el siglo XIX.
a) IV. Ser un
prominente ejemplo de un tipo de construcción, arquitectura, ensamble
tecnológico o paisaje, el que ilustra significativas etapas de la
historia humana.
El centro histórico de Cienfuegos es el resumen de significativas etapas
del desarrollo de la localidad, nacida bajo los cánones del Neoclásico,
su traza urbana ortogonal lo convierten en singular, dentro del
repertorio de la región caribeña y americana.
Ha trascendido a nuestros días como un todo orgánico, donde se percibe
la permanencia de la retícula urbana a partir del núcleo original, hacia
todos los ensanches y ampliaciones del siglo XX. Exponente sin igual de
las ideas de modernidad prevalecientes en su período fundacional, que
conserva y lo hace trascender.
A lo largo de 186 años de existencia, en el centro histórico se produce
un ensamble armónico y coherente de las diferentes épocas, donde reina
el código formal clásico, primero el neoclásico, después el ecléctico en
las primeras décadas del XX, cuando el área adquiere la mayoría de edad
en su expresión arquitectónica, urbana y ambiental.
Inserción de obras edilicias del Art Decó y del naciente Racionalismo se
incorporan al ambiente existente en el centro histórico, consolidado y
reconocido ya dentro de la ciudad, expresiones físicas todas, abrazadas
por el mar y su tradiciones marineras, que le otorgan un sello
distintivo y atrayente.
Ciudad de torres miradores, cúpulas y frontones que, como guardianes,
coronan, custodian y perfilan la imagen citadina, elementos identitarios
por excelencia, que junto al extenso patrimonio construido definen un
ensamble ordenado y único del conjunto urbano.
Al transitar por sus calles y respirar su espíritu se evidencia
claramente que el nuestro es el centro histórico del siglo XIX poseedor
de la mayor integridad, conservación y concentración tipológica de obras
de valor patrimonial (81%) que lo hacen merecedor del máximo
reconocimiento internacional.
Tomando en consideración los aspectos anteriormente reseñados, la
Declaratoria lo recoge categórica e inequívocamente así:
Cienfuegos es el primer y excepcional ejemplo de un conjunto
arquitectónico representativo de las nuevas ideas de modernidad, higiene
y orden, en el planeamiento urbano desarrollado en América Latina del
siglo XIX.
CONSIDERACIONES
FINALES SOBRE UNA DECLARATORIA
Esta área
condicionada históricamente constituye por derecho propio el corazón de
“La linda ciudad del mar”, cualificado por su integridad y su
conservación actual, junto a la permanencia en el tiempo de su
estructura urbana original. Sobresalen sus elegantes plazas y paseos,
sus tiras de fachadas corridas, que, como cintas escenográficas, nos
hablan de este organismo vivo que ha mantenido siempre su centralidad
urbana, como sello identitario de la próspera, culta y bella ciudad de
Cienfuegos.
El centro histórico urbano de la ciudad de Cienfuegos conforma el
símbolo de la identidad física y espiritual de la “Perla del Sur”, para
quienes la viven y disfrutan o para quienes la visitan y quedan
atrapados en sus mágicas y encantadoras redes.
De las 35 ciudades históricas que han sido inscriptas por América Latina
y el Caribe, sólo Cienfuegos corresponde al siglo XIX, Brasilia al XX y
el resto a los siglos XVI, XVII y XVIII. Desglosadas de la siguiente
forma: América del Sur, veinte; América Central-México, once y en el
Caribe Insular, cuatro (Santo Domingo, La Habana Vieja, Trinidad y
Cienfuegos)
La trascendencia de esta declaración como Patrimonio Cultural de la
Humanidad traspasa las fronteras de Cuba. Es un reconocimiento mundial
al país por la alta valoración y defensa del patrimonio cultural de la
nación cubana. Es un gran estímulo para los trabajos de investigación,
conservación y restauración en el territorio. Significa además un gran
apoyo moral para quienes, de una forma u otra, se han entregado
afanosamente a la preservación de los valores patrimoniales. Este
reconocimiento constituye un reclamo a salvaguardar con mayor entusiasmo,
responsabilidad y un gran compromiso consciente de decisores,
intelectuales, especialistas, técnicos, estudiantes y población en
general, no sólo para los cienfuegueros y cubanos, sino para toda la
humanidad, propietarios culturales del centro histórico de Cienfuegos.