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EL
BINOMIO PARQUE-PASEO EN LA ARMONÍA URBANA DE CIENFUEGOS
Dra. Lilia Martín Brito
Universidad de Cienfuegos
Profesora auxiliar del departamento de Ciencias Sociales
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
Emai: lmartin@ucf.edu.cu
Cienfuegos
es, dentro de las ciudades fundadas en el siglo XIX en Cuba, una de las más
bellas por su trazado, por su homogénea arquitectura, por su aire de
modernidad y por su buen estado de conservación. Sin que pueda
considerarse que las áreas verdes ocupen la mayor parte de su espacio
habitado, puede afirmarse que los que existen están bien utilizadas y
ocupan lugar preferencial en cuanto a las visuales que permiten su
disfrute, así como establecen entre sí conexiones lógicas de tránsito
y acceso que hacen de Cienfuegos una ciudad abarcable no sólo en el orden
de su escala sino también por las posibilidades que brinda para su
recorrido en auto o preferentemente a pie, esto último unido a los
sistemas de portales que caracterizan sus plazas, calzadas y paseos le dan
un atractivo especial que la convierten en favorita del visitante.
El
primer plano concebido para Cienfuegos data de 1796, dos décadas
anteriores a su fundación ocurrida en abril de 1819.Este sentaría las
pautas fundamentales de la ciudad con su red urbana de trazo regular,
perfectamente armonizada entre espacios verdes a partir de plazas con
fuentes y paseos arbolados. Como dato muy importante, deben tenerse en
cuenta los múltiples jardines que, según el plano quedarían al este de
la ciudad, y entre ellos y la misma un gran paseo arbolado que corría de
norte a sur, a la vez que se cruzaba con otro que atravesaba la ciudad de
este a oeste. Con los años el fundador respetó los dos ejes viales,
quedando como muy importante el llamado Paseo de Vives, hoy paseo del
Prado y el Paseo de la Reina, corrido hacia el oeste a partir de otro
paseo conocido como de Arango desde aquella época y hasta hoy.
De
este primitivo plano también se respeto la configuración de la plaza con
la extensión de dos manzanas que en la realidad tiene su eje mayor de
este a oeste mientras que en el plano inicial iría de norte a sur.
Durante casi todo el siglo esta plaza sería el centro principal de la
ciudad, recibió el nombre de Plaza Real de San Fernando, aunque hacia los
años 60 se le dio el nombre de Paseo de Serrano a partir de varias
transformaciones que se realizaron en ella; por esos mismos años visitó
Cienfuegos Samuel Hazard, el cual la evaluó como "la mayor según
creo de cuantas existen en Cuba", también se le conoció como Plaza
de Recreo, en los primeros años del siglo XX recibió el nombre actual de
Parque José Martí.
Otras
plazas proyectadas en el siglo XIX fueron la de Riego hacia el norte de la
ciudad y la de Ceballos hacia el oeste, hacia el noreste se encontraba la
de Labra, que debió funcionar como plaza de mercado pero los vecinos
nunca acudieron a ella ya que preferían la que se encontraba en el centro
de la ciudad en la confluencia de las calles de Santa Cruz y De Clouet; la
Plaza de Labra también funcionó durante varios años como cuartel de
caballería y cuartel de serenos hasta que a principios del siglo XX se
edificó en sus terrenos el parque de Villuendas.
En
la actualidad pueden mencionarse como pequeñas plazas o parques el de la
Aduana, que se encuentra entre ella y la calle de La Mar, el del
ferrocarril, frente a su estación y ante la calle de Gloria, ésta posee
una pequeña estatua del Padre Bartolomé de las Casas, obra del artista
local Mateo Torriente, y quizás el único modesto recuerdo de su
presencia en la bahía de Jagua donde tuvo su encomienda a orillas del río
Arimao. Otra es la conmao. Otra es la conocida como Panteón de Gil,
dedicada al internacionalista dominicano Dionisio Gil patriota de las
Guerras de Independencia. Hacia el sur y al finalizar el Malecón, entre
las avenidas 20 y 22, el conocido como parquecito de "Pa’lante",
que bien pudiera llamarse de Arcayía por la alegoría que hace de una
leyenda aborigen de la zona, la estatua enclavada en el lugar, obra del
autor antes mencionado.
Hacia
mediados del siglo pasado la cuadrícula perfecta de Cienfuegos se rompió
con la creación de un nuevo barrio a partir del parque Villuendas y hacia
el camino de salida hasta Trinidad, conformado a ambos lados de una amplia
avenida denominada Calzada Real de Dolores, conocida hoy como " La
Calzada”, bordeada de amplias aceras sembradas de árboles, con antiguas
casas cubiertas de tejas en forma de colgadizos, en la mayoría de los
casos soportadas por horcones ochavados, lo cual le confiere una fisonomía
muy peculiar, que nos permite imaginar la fisonomía de la ciudad en el
siglo pasado.
Otro
tanto sucede con el parque Villuendas a cuyos alrededores se conservan
casas relativamente antiguas, algunas de las primeras décadas del siglo
pasado, confeccionadas de madera o mampostería o de ambos materiales, con
tejado a vistas y horcones ochavados en sus portales. No obstante, el
parque tiene un aspecto republicano correspondiente a las primeras décadas
del siglo XX, con pérgolas sembradas de bugambiles y frondosos árboles,
a cuya sombra se han vuelto tradicionales recitales de música campesina
todos los domingos.
"La
Calzada" es hoy una arteria muy importante de la ciudad; a su extremo
norte se encuentra el "Mercado Campesino", por sus amplias
aceras, puede encontrarse todo el colorido que una ciudad recibe con el
mercado abierto, donde se encuentra desde un tomate hasta un cinto de piel
o una vela. Se han vuelto tradicionales los bailes populares en la
Calzada, los que comienzan precisamente a partir del parque Villuendas,
que es hoy una zona de tránsito no muy aprovechada por su valor paisajístico,
sino más bien por su función de pasaje entre la mencionada Calzada y la
calle de Castillo otra fuerte zona comercial de la ciudad, al menos hasta
su encuentro con el Paseo del Prado.
La
calzada con respecto a Cienfuegos describe una diagonal que se prolonga
desde el parque Villuendas y continua hacia el oeste hasta alcanzar el
parque Martí, a cuyo aspecto majestuoso contribuyen los portales en
arcada de la mayoría de las casas que lo rodean, todas del siglo XIX. El
edificio de la catedral, de estirpe neoclásica, impuso con su sello, la
presencia de este estilo en edificios que rodean dicho parque, como son el
teatro Tomás Terry y el Casino Español, construidos entre 1890 y 1894,
estos, aunque pueden considerarse como eclécticos,
aún están dentro de los cánones clasicistas que recorren la ciudad.
Otro tanto sucede con edificios construidos en las primeras décadas de la
República como son la Antigua escuela San Lorenzo, hoy "5 de
Septiembre", el Palacio de Gobierno y el Palacio de Ferrer, este último
realizado en un clasicista y ecléctico rococó, único de su tipo en toda
la ciudad.
Las
visuales que imponen a Cienfuegos la pequeña cúpula de la catedral y la
roja cúpula del palacio de gobierno de abolengo renacentista florentino a
lo Bruneleschi, pueden apreciarse desde la entrada de la ciudad por el
norte, o desde la bahía por el sur; estas confieren a la ciudad, una
imagen en sentido vertical no tan rígida, tal y como ocurre en su
planimetría, que, en sabio momento se desvía en diagonal hacia el este
sin romper totalmente con el damero original. Pequeñas cúpulas cubren
también los miradores del palacio Ferrer, elementos que junto a otros que
se encuentran dispersos por la ciudad, rompen con la horizontalidad de sus
viviendas, imponiendo, más que una ruptura, una armonía a partir de la
alternancia.
Si
se continua la diagonal trazada por la calzada, se llega al otro parque
que hoy se conoce como "5 de Septiembre" en el barrio de Reina,
en el siglo XIX recibió el nombre de plaza de Ceballos; según proyecto
dicha plaza debió tener dos manzanas y era atravesada por el paseo de la
Reina, que da nombre al barrio, este hoy es una calzada similar a la de
Dolores pero sin el mismo valor paisajístico tanto en lo constructivo
como por su arbolado.
Trazando
paralelas al Parque Martí están los paseos de Arango y el Paseo del
Prado; como brazos que, pudieran considerarse de la ciudad, debían poseer
la misma jerarquía, pero el primero esta totalmente sumido en el olvido
por constituir la antesala de una zona de servicios donde se encuentran la
antigua estación de ferrocarriles en desuso, el antiguo cementerio de
Reina, que aunque es monumento nacional por sus valores arquitectónicos y
escultóricos, no ha logrado revalorizar el valor paisajístico de la
zona, y el viejo astillero con algunos talleres aledaños.
Sin
dudas el Parque Martí y el Paseo del Prado son los grandes protagonistas
en cuanto a visuales paisajísticas y arquitectónicas de la ciudad, el
Paseo del Prado no sólo es la arteria fundamental de Cienfuegos en cuanto
a centro recreativo y de vida cultural, en el se encuentran edificios tan
importantes como el antiguo Liceo, hoy Biblioteca Provincial y el
Obispado, todos de las primeras décadas del siglo XX y de estilo ecléctico,
no son edificios de añejo abolengo como la Casa de los Leones y otros
muchos de no tan connotado renombre pero caracterizados por el tema de la
vivienda; la mayoría dan al Paseo del Prado con portales arquitrabados
sostenidos por columnas toscanas, que aún conservan sus techos planos de
azotea de losa por tabla y en muchos casos el piso original de losas traídas
de Filadelfia o de Boston en barcos que venían a surtirse en el puerto
del principal producto de la región, el azúcar.
Pudiera
decirse que los portales son el mayor encanto de este Paseo, distribuidos
de manera casi simétrica a ambos lados del mismo, su homogénea
distribución le confiere una casi total simetría que infunde al
caminante un sentido de equilibrio y sosiego que sólo es disfrutable
cuando se transita por él. Algo así debieron pretender las antiguas
stoas griegas , enriquecidas más tarde por los romanos con sus sistemas
de arquerías, difundidas por toda Europa, a partir del renacimiento
Italiano, las ciudades cerraban sus plazas a partir logias porticadas y
atrios que poco después se difundieron por toda América a través de
España. El siglo XIX recibió el completamiento de estas ideas a través
de la concepción barroca de las plazas abiertas hacia grandes jardines
con fuentes y avenidas arboladas; este influjo lo recibió Cienfuegos del
plano de los hermanos Lemaur que dejó en la ciudad una clasicista tradición
sin romper con la española e introduce nuevas concepciones espaciales en
su organización urbana que quedaron a lo largo de todo el siglo XIX y
ejemplifican de manera magistral su desarrollo a través del tiempo. Sus
fundamentos fueron tan sólidos que el siglo XX con su crisis económica
republicana y la abulia que genera en todo lo constructivo y urbano no
pudieron destruir su " voluntad de forma " en cuanto a la armonía
de sus espacios abiertos con respecto al trazado urbano, que hoy
constituyen el sello distintivo de la ciudad.
Al
este de la Avenida en que se prolonga el Prado y frente al malecón que da
a la bahía se encuentra la plaza de actos que no tiene el valor
monumental de otras plazas de Cuba, como la de Antonio Maceo en Santiago
de Cuba, la de Ignacio Agramonte en Camagüey o la de Ernesto Che Guevara
en Sta. Clara; bordeando la explanada se han construido kioscos, pérgolas
y pequeños parquecitos que le han conferido un uso recreativo, rescatando
una tradición popular, dado que todo ese conjunto durante cuatro décadas
ha sido utilizado para fiestas populares, incluyendo aquellas vinculadas
con actos políticos como el 1. De mayo y el 26 de julio. Pero el valor
recreativo auténtico de este lugar viene de los primeros años de la República
donde tradicionalmente se hacían las regatas que se convierten en una
fuerte atracción de la ciudad tanto para sus habitantes como para los que
la visitan. Hacia el suroeste con mirada hacia el mar también, deben
mencionarse otros pequeños parques como los de Playa Alegre y Laguna del
Cura y el muy olvidado pero no menos importante sitio dedicado al patriota cienfueguero Wolf del Campillo, mambí de las luchas
independentistas, cuya escultura es de Mateo Torriente.
El
binomio parque-paseo confiere a Cienfuegos puntos focales que pudieran ser
hoy más explotados, el encanto de la sucesión de portales, del Paseo del
Prado, el colorido de sus viviendas, con columnatas de arquitrabes,
decoradas a veces por pequeños miradores coronados de cúpulas, a veces
por logias colocadas en su segunda planta a la manera veneciana; sus
colores verdes, azules, amarillos, rosas contrastan con las ocres, sienas
y grises europeos, para darle a Cienfuegos un sabor de trópico caribeño
muy especial; esta riqueza cromática, así como la variedad espacial que
confieren los portales al Paseo del Prado ya son reconocidas por los
visitantes y constituyen su mayor atractivo, pero no son explotados en
toda su plenitud en cuanto a los planes perspectivos del turismo en
Cienfuegos; pues si bien se reconocen sus valores como ciudad decimonónica,
ubicable por su arquitectura dentro del más logrado eclecticismo de
visibles elementos clásicos, aún quedan muchas aristas en el orden
urbano que pueden y deben ser resaltadas con mayor relieve.
Una
mirada panorámica sobre la ciudad nos llevaría a trazar líneas
imaginarias entre sus plazas, las cuales configurarían triángulos
enlazados entre sí creando una armonía visual nada casual que hace
pensar sobre un diseño urbano casi maestro que bien manejado puede llevar
al visitante y hasta sus propios habitantes de la Plaza al Paseo y del
Paseo a la Plaza, creando una armonía urbana poco usual en el resto de
las ciudades de Cuba y apenas apreciado en la actualidad.
Las
posibilidades visuales de Cienfuegos son mucho más apreciables y en
sentido práctico disfrutables , si se camina por sus calles; las
diagonales imaginarias que pueden trazarse de una plaza a otra, desde una
pequeña plazuela hasta otra mayor, o viceversa, confiere a Cienfuegos un
encanto especial en el que las visitas propuestas deben ir mucho más allá
que aquellas que se recogen desde la Equina de Prado y San Fernando,
atravesando está calle hasta el Parque Martí. Las posibilidades pueden
multiplicarse hasta el infinito si se dedica un espacio a las áreas
verdes Cienfuegueras que, si en realidad no son abundantes, tienen muy
buena publicación.
Los
Paseos de Prado y Arango concebidos como dos brazos principales de la
ciudad no tienen un exacto equilibrio en cuanto a su ambientación
natural, otro tanto sucede con la presencia de bancos, faroles, estatuas y
otros elementos de mobiliarios urbano de los cuales carecen el Paseo de
Arango. El conjunto que ambos forman entre si se complementa con los tres
parques principales de la Ciudad el de José Martí, el Villuendas y el
del 5 de Septiembre; el toque final de esta armonía en sentido diagonal
lo otorga la bella Calzada de Dolores, significativa por lo bien cuidada
que se encuentran sus áreas verdes. Muchos serian los comentarios que
pudieran hacerse sobre el Paseo de Arango, pero han sido mencionado los
principales, otro tanto sucede con el Parque de Villuendas y otras pequeños
parques de la ciudad ya mencionados, pero el objetivo fundamental de este
trabajo ha sido el de tratar de resaltar la relación armónica que existe
entre unos y otros y lo poco explotado de sus posibilidades en la
actualidad. Cienfuegos busca en sus estrategias un espacio como polo
fuerte del turismo y según todas sus promociones apunta hacia el de tipo
cultural; una mirada detenida sobre la armonía urbana de la ciudad
lograda a partir del binomio parque-paseo, constituye un nuevo enfoque,
dinámico y vital que puede convertirse en su carta de presentación como
símbolo y identitario.
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