Madrina de la Trova Cienfueguera

 

MADRINA DE LA TROVA CIENFUEGUERA

Nos dijo Martí que "Honrar, honra". Por ello, considero justo referirme a una personalidad que con humildad y luz propia, pertenece a lo mejor del patrimonio musical de Cienfuegos.


Mujer de trato afable y pronta a la sonrisa, guitarra en mano colmaba de notas musicales la Calzada de Dolores. Fue aquel instrumento su más entrañable amistad, probable confidente de sus sentimientos más profundos, convertidos por el accionar de sus dedos sobre las cuerdas en clave íntima esparcida al viento.


Esta mujer de quien hablo fue Adolfina Lazo Godo, Madrina de la Trova Cienfueguera. Apenas siendo yo un niño de diez años, tuve la suerte de conocerla; en aquel entonces mi corta edad no me permitió apreciar en toda su magnitud la persona que tenía ante mí. Han pasado más de cuarenta años, y les confieso sentirme dichoso por aquel encuentro del que, afortunadamente, me queda un grato recuerdo. Era ya entonces Adolfina una ancianita atenta, modesta y activa, con un entusiasmo capaz de contagiar a cuantos le rodeaban. A la distancia de los años he pensado mucho en ella y me di a la tarea de indagar sobre su vida y obra. Por un consecuente sentido de la justicia, considero oportuno e impostergable escribir acerca de ella. Su memoria no merece dormitar como un antiguo recuerdo disperso, o en la simple alusión de los muchos que, agradecidos, de vez en cuando la nombran.


Allí en Calzada entre Gloria e Industria, más bien casi llegando a la esquina de la calle Gloria, a pocas puertas, se le escuchaba hacer sonar su guitarra y la gente del barrio se asomaba a verla, rodeada de personas que hicieron de la música un elemento consustancial de sus vidas. Procedían de todas partes y orígenes, jóvenes deseosos de aprender a tocar la guitarra, así como otros ya conocedores, que se unían a las deliciosas tertulias donde música y poesía eran una misma cosa. Adolfina recibía a todos con entusiasmo y afectos, a todos los que así lo deseaban, les enseñaba a tocar la guitarra y con muchos de ellos organizaba sus propios grupos.


Adolfina fue la hija de Pancho y Mercedes. Pancho Lazo fue un conocido decorador y maestro de guitarra, mientras Mercedes se dedicaba a realizar bellos bordados. Por eso Adolfina fue la síntesis de dos seres que cultivaron la belleza desde diferentes vocaciones. Me contaron que Pancho compuso un Capricho titulado "Celia Mía", y que Adolfina lo cantaba a dúo con su hermana Ismenia, quien hacía la voz prima mientras Adolfina tocaba la guitarra y llevaba la voz segunda. Aquella pieza escrita en Si Bemol Menor era dificilísima de tocar en la guitarra, pero Adolfina la lograba magistralmente.


La casita de Adolfina fue por mucho tiempo una natural y espontánea Casa de los Trovadores de Cienfuegos. Allí frecuentaron personalidades de la talla de Miguel Matamoros, Sindo Garay, María Teresa Vera, Juvenal Quesada, Hilda Santana y Rosendo Ruiz (padre e hijo), entre otros. Al posible conjuro de un café, juntos le sacaban a las cuerdas las notas de sus más conocidas creaciones.


Fundadora y directora del Septeto La Caja de los Hierros, Adolfina figura entre los precursores de las agrupaciones soneras que empezaron a nacer en este territorio a principios del siglo veinte. De La Caja de los Hierros sólo queda el difuso recuerdo de los más viejos, pero sí existe un trío que constituye toda una institución de la cultura cubana, que fue fundado precisamente por ella. Me refiero a Los Bohemios. En esa misma modesta casita de Calzada y Gloria se forjaron quienes son un orgullo de nuestra música, y de cuyos fundadores sólo se mantiene Emilio Castellanos. Emilito, como le decimos quienes lo estimamos, iba siendo adolescente a casa de Adolfina para la preparación y formación de Los Bohemios.


Todos los que tuvieron trato con Adolfina me comentan de su carácter afable, siempre con una simpática ocurrencia a flor de labios, incluso en los momentos más difíciles. Poco antes de morir, ya enferma, fue condecorada en la Casa de la Cultura, donde hoy se encuentra la Biblioteca Provincial "Roberto García Valdés". La llevaron en un sillón de ruedas y, para subir las escaleras, alguien la tomó en sus brazos. Ante el asombro y la sonrisa de los presentes, ella los miró a todos y refiriéndose a las mujeres presentes, dijo en tono de broma: -"Vamos, les da envidia que este muchacho me lleve cargada"-. Y se echó a reír.


¡Qué admirable pasión por la música, la de aquella simpática mujer! Cuando estaba en su lecho de muerte, era visitada frecuentemente por el ya desaparecido trovador cienfueguero Manolo Acevedo y un tabaquero de apellido Junco. Ambos visitantes se sentaban frente a ella y, juntos los tres, entonaban sus más predilectas canciones.


Así fue Adolfina Lazo Godo hasta su último día, el 22 de febrero de 1972, cuando sus ojos se cerraron para siempre simulando el acorde final de su inseparable guitarra.


Deseo agradecer a la trovadora Eloína George y a Mercedes Lazo, sobrina nieta de Adolfina, toda la valiosa documentación que tan amablemente me facilitaron para redactar estas líneas. Y a usted, amigo que navega por esta página, sepa que Cienfuegos ha tenido en Adolfina Lazo Godo una auténtica promotora cultural. Y no se extrañen si al atravesar una noche la Calzada de Dolores, cerquita de la calle Gloria les llega un inconfundible sonido de guitarra. Sería uno de los tantos que ella le entregó al aire, y que esta vez retorna para perpetuar su recuerdo.

Publicado por Alfonso Cadalzo Ruiz el 17-05-2002

Director de Programas de Radio y Escritor. Especializado en música mexicana, dirige, entre otros espacios, MEXICO Y SUS CANCIONES por Radio Ciudad del Mar. Ha viajado a México en varias ocasiones para realizar programas sobre música cubana y cienfueguera, e impartir conferencias sobre técnicas de creación de radio y guionismo en universidades de los estados de Jalisco, Colima, Durango y Guanajuato. Colabora en Azurina con artículos diversos, que abarcan música, temas para la reflexión, personalidades y temas sugerentes.

Tomado de: Azurina Portal de la Cultura en Cienfuegos. 

 

La "Luna Cienfueguera" desde el Litoral

La Escuela de Las Villas

 

<<VOLVER>>