Luna Cienfueguera

 

La "Luna Cienfueguera" desde el litoral

Alfonso CADALZO RUIZ (22/01/2003)
Luna cienfuegueraAzurina.- En el frío enero de 1949, el decimoséptimo día de ese mes, lunes, para ser más precisos, la "Luna Cienfueguera" fue tocada por primera vez en el parque José Martí por nuestra Banda Municipal de Conciertos.


Pese al frío, pudo más la costumbre de nuestros bisabuelos, que con sus mejores ropas asistían a la famosa retreta, una venerable tradición en nuestra principal Plaza y recinto fundacional.


En su Autobiografía, el autor de "Luna Cienfueguera" nos cuenta que esa pieza, calificada por él como su novia blanca, se cantó por primera vez el domingo 7 de diciembre de 1947, durante una velada patriótica dedicada por el Ateneo de Cienfuegos a honrar la memoria de los caídos en las guerras por la independencia.


En aquella ocasión la pieza fue interpretada por Idalmi García, artista de CMQ Radio, acompañada al piano por una sobrina del célebre Antonio María Romeu.


La canción endulzó oídos y corazones, pletórica de romanticismo, evocadora y paisajista. Desde entonces, como una semillita que germina donde nadie la ve, fue adueñándose primero del gusto de los habitantes de la localidad y pronto llegó a convertirse en un éxito en toda Cuba.


Su versión más popular fue grabada por el Conjunto Casino con el intérprete Roberto Espí, y apareció en el acetato facturada por la firma disquera Panart. Desde entonces a la fecha, muchos han sido quienes la han incluido en su repertorio, entre ellos el Conjunto de Sones Tradicionales Los Naranjos, quienes en 1980 grabaron un disco de Larga Duración con dicha pieza, de la cual hicieron un excelente arreglo.


En opinión de su autor, el arreglo que más se ha identificado con el espíritu de la canción fue hecho por el maestro Gonzalo Roig, teniendo como solista a Martha Pineda.


Más allá del acontecimiento discográfico, "Luna Cienfueguera" constituye una composición emblemática de nuestra ciudad de Cienfuegos, La Perla del Sur. Razones las tiene desde el punto de vista de su belleza musical, así como por el contenido poético de su letra.


"Luna Cienfueguera" fue compuesta por José Ramón Muñiz Carballo (1910-2001), nacido en Aguada de Pasajeros, de familia muy humilde.


Aguada es uno de los municipios que integran la actual provincia de Cienfuegos. Admirablemente vino a residir a esta ciudad, exactamente dos años antes de que la melodía que lo inmortalizara viera la luz. Llegó con su esposa María Cantón, natural ella del matancero municipio de Pedro Betancourt y hermana de un prestigioso galeno de las décadas de los cuarenta y cincuenta.
José Ramón, María y su pequeño y único hijo, a quien los padres llamaban por el sobrenombre de "Tatín", fueron a vivir en la calle de Gloria, entre Santa Elena y Castillo.


Tuve la suerte de que Muñiz me contara cómo y dónde escribió su "Luna Cienfueguera"; desde pequeño frecuentaba su casa, pues éramos vecinos y allá iba yo a extasiarme oyéndole contar historias y chistes con su buen y sano humor, mientras María, con su carácter jovial y discreto, regaba las muchas macetas con plantas y flores de su pequeño jardín, al que Muñiz le dedicaría luego su cuaderno titulado "Humedad Luminosa".


Pues me comentó Muñiz, que recién llegado a Cienfuegos comenzó a trabajar en la Aduana como inspector y muchas veces tuvo que pasarse interminables horas sentado o a pie frente a los muelles.


De aquellas faenas, buena parte le ocuparon el horario de la madrugada y la noche, y desde allí contemplaba a lo lejos numerosos puntitos que iluminaban la bahía, como salpicándola de luces: ¡Los humildes barcos de los camaroneros! Gente humilde, en su mayoría del barrio de Reina, que se ganaban malamente la vida con largas noches en pro de la captura del delicioso crustáceo. Como diría luego el mismo poeta en una de sus obras: "Ballet de eternos mal ratos, que bailan los pescadores casi siempre sin zapatos".


Junto a los barquitos camaroneros, como permanente centinela, aparecía la Luna, blanca y helada como si destilara miel y fiel acompañante de aquellos hombres sencillos que constituían un elemento irrevocable del paisaje marinero en nuestra ciudad.


Desde su niñez traía Muñiz el alma de poeta, lo mismo que la sensibilidad hacia los más pobres; siendo pequeño padeció las carencias de una vida en el campo, junto a la hostilidad de la Ciénaga de Zapata, y a cuyo enclave del Sur de Cuba dedicara su libro "Ciénaga", considerada por él su obra poética más acariciada, por constituir una poesía de un paisaje natal y contener elementos autobiográficos mezclados con reflexiones cargadas de misticismo.


Frente al Muelle Real, entre sogas, barcos, pescadores, anzuelos y muy frente al mar, nació "Luna Cienfueguera", exactamente en la caseta del ferrocarril. Su letra comenzó a escribirla de madrugada y, como no tenía un lápiz a mano, tuvo que hacerlo sobre una tabla con un pedazo de carbón vegetal.


Confesó Muñiz que esa canción es y será siempre un reconocimiento muy merecido a los trabajadores del mar. Quien primero la escuchó fue un compañero suyo de trabajo, de apellido Grau, quien, aunque profundamente dormido, se despertó al oír a Muñiz cantarla a todo pecho. A Grau le brotaron lágrimas, al tiempo que le decía: "Ay, Muñiz, yo nací y me crié en estos muelles".
Hoy pertenece a todos los cienfuegueros como un Patrimonio de lo mejor de nuestra cultura de todos los tiempos. Lejos de su adorada Luna murió Muñiz; partió de la tierra natal para reunirse con su hijo y nietos, pero su corazón se quedó para siempre frente al Muelle, lo mismo que merodeando por el ancho Malecón de la ciudad a la cual le cantó como nadie antes ni después, con música y poesía, como más tarde, nostalgia.


El autor de poemarios como "Mar de Luna", "Ilia Mary", "Humedad Luminosa", "Ciénaga", y del fabuloso poema "Siboney", merecedor del Premio Flor Natural en el Certamen de Escritores y Poetas Iberoamericanos celebrado en Nueva York en noviembre de 1958, se ha quedado para siempre junto a esa luna que sigue brillando sobre el litoral cienfueguero. Sus reflejos, cual velo de una bella novia, esconden para la eternidad las notas y versos de una canción poema, que es orgullo y distintivo nuestro.


Luna, lejana novia helada
No nos dejes tan solos
Que nos haces llorar.
Luna, cienfueguera luna,
Arpa eres sobre el mar.
Tienes inquietud de estrella,
De marino y mujer.
Eres novia blanca
De nuestros amores
Luna cienfueguera,
Luna de cristal.

Cuando tú te alejas
Huyen tus reflejos
Mira cómo viajan
Los camaroneros
A encender luceros
En el litoral.


Ojalá que quienes hayan leído esta letra y todavía no conocen la canción, se animen a escucharla. Como siempre me ocurre a mí, puede que terminen a un mismo tiempo con una feliz sonrisa y enjugándose una lágrima tan oportuna como inevitable.

 

 

Una Cabellera que se Volvió Cascada

El Ateneo de Cienfuegos  

Cementerio de Reina; una Joya de la Arquitectura Colonial Cubana

 

<<VOLVER>>