Los Preparativos de la Empresa

 

EL PROYECTO DE COLONIZACIÓN

 

2. Los preparativos de la empresa

 

Las posibilidades de desarrollo de la colonia – a vocación militar, demográfica, y agro-comercial, lo recordamos – dependía evidentemente de la calidad del sitio elegido para su asentamiento.    

            Respecto a este tema, la Real Cédula de 1829 dice: “desde el año de mil seiscientos ochenta y tres que se conoció la necesidad de fortificar el excelente puerto de Jagua (...), se iban de día en día demostrando las ventajas de aquel punto, como el mas á propósito por su situación geográfica, y la seguridad del puerto para el comercio y fácil comunicación en todos tiempos; por ser poco aventurada la navegación hacía el mismo; por hallarse la bahía rodeada de muchas y pingües haciendas ganados; por ser las tierras muy fértiles para el tabaco y demás labranzas; por la fecundidad de sus montes, donde hay ricos minerales de cobre, con abundancia de cedros, caobas, y otras maderas de construcción que á poca costa pueden extraerse por agua á los pasages (sic) que convenga; por la copia de excelentes aguas; y por ser el temperamento benigno, saludable en todas las estaciones”. Evocación elocuente, muy cercana a la realidad.

            Situada en la costa sur de Cuba, en el centro oeste de la isla, la bahía de Jagua es distante de unos setenta kilómetros de Trinidad, la ciudad mas cercana y una de la primeras fundadas en Cuba. Jagua constituía uno de los puntos ya muy famosos por su utilidad marítima, los barcos pudiendo fondear en tan solo una séptima parte del litoral sur. Exploradores, conquistadores, mercaderes, corsarios y piratas fueron durante mucho sus únicos visitantes. Cristóbal Colón, Sebastián de Ocampo y Pánfilo de Narvaez habían utilizado la bahía para anclar. Diego Velázquez, entonces Gobernador de Cuba, o Bartolomeo de Las Casas, entonces conquistador, poseyeron tierras cercanas a la bahía para su explotación aurífera. El médico y cirujano francés Alexandre-Olivier d’Oexmelin, que durante muchos años acompañó en sus peregrinaciones a los piratas mas famosos del Golfo de México, también llegó a conocer Jagua, donde encontró en 1574, tal como lo relata en sus fabulosas memorias, algunos solitarios supervivientes de aquellas primeras colonizaciones. Un siglo mas tarde, se establecieron los primeros proyectos de fortificación de la bahía, para acabar con la mala costumbre que tenían los ingleses de abastecerse en ella. Fue solo en 1742 cuando se construyó finalmente el fortín de Nuestra Señora de los Angeles, clasificado en 1820 por Humboldt como una de las mejores obras militares de Cuba. Poseía según el geógrafo alemán un total de diez cañones repartidos entre la terraza y su planta inferior. En 1746, su comandante Juan Castilla Cabeza de Vaca fundió el primer ingenio de azúcar de la zona, y en 1762, la bahía de Jagua, protegida por su castillo, sirvió de punto estratégico fundamental para la reconquista de La Habana a los ingleses.

              En cuanto al poblamiento de las tierras adyacentes a la bahía de Jagua, los primeros proyectos serios datan de finales del siglo XVIII, cuando el Conde de Mopox ordena el reconocimiento y el registro cartográfico  de todas las tierras propias a la edificación de nuevas poblaciones. Entre ellas figura Majagua (ver anexos), del nombre taíno de un árbol grande prolifero en la región.

              Sin embargo, hay que esperar la llegada de los colonos franceses en 1819 para ver realizarse el proyecto de fundación de la colonia de Jagua, tan solo dos años después de que una flota de catorce buques “insurgentes” (independentistas de Costa Firme) viniera a asediar durante ocho días el fortín para liberar a uno de sus emisarios, en vano.

              Además de su situación estratégica y su buen puerto, Jagua poseía tierras propias al cultivo, y bosques situados en los valles y montes circundantes, para la fabricación de herramientas y la construcción de casas y barcos.

              En otras palabras, la Bahía de Jagua y su comarca ofrecían posibilidades de desarrollo muy buenas.

              La corona española disponiendo de pocos fondos para la colonización – muchos siendo utilizados para la guerra en América – y la oligarquía cubana apoyándola con poca convicción, fue finalmente el francés Louis de Clouet quien declaró, al haberse enterado de las proposiciones de colonización, su voluntad de llevar a cabo la empresa. Originaria de la región de Burdeos en Francia, su familia, noble, había participado en las primeras colonizaciones del Mississipi. Nacido en 1766 en la Nueva Orléans, en Luisiana – española desde 1763,  Louis-Jean-Laurent de Clouet de Piettre  hizo una brillante carrera militar en las milicias de Luisiana antes de conseguir el grado de comandante del Cuerpo de Voluntarios del Mississipi. Siempre fiel a la monarquía borbónica, De Clouet tuvo sin embargo que reafirmarlo por escrito en 1826, al defenderse de las acusaciones de deslealtad a la monarquía emitidas por sus detractores, y así lo hacía: 

los hermanos de mi difunto padre y familia perecieron casi todos en la guillotina o campo del honor en tiempo de la monstruosa revolución francesa, defendiendo la causa del desgraciado y [de] eterna memoria Luis XVI, sus bienes confiscados y vendidos o sacrificados para sus herederos, de los que soy uno de ellos”. 

              Se sabe por otra parte que Louis de Clouet poseía en Luisiana una propiedad familiar llamada Los Bueyes y en la que había recibido en su tiempo al Duque de Orléans, futuro Luis-Felipe. Cuando en 1803 Napoléon recuperó Luisiana para Francia y, un año después, la vendió a los Estados-Unidos, De Clouet proyectó con otras familias su salida hacía Puerto Rico, donde ya se ofrecían la posibilidad de fomentar nuevas colonias de población. Finalmente, la Corona, juzgando mas oportuno el poblamiento del este del Mississipi, De Clouet se convirtió en agente de información de España en América (Nueva España, Florida y Filadelfia) animado por su “amor al Real servicio” y “exponiéndo[s]e a los riesgos que amenazan a un espía”. Por ello , tras su regreso a Francia al poco tiempo de producirse la Restauración y su huida precipitada a España (donde entró disfrazado) cuando se iniciaron los Cien Días de Napoléon,  obtuvo del ejercito español el grado de teniente y la “aprobación de sus servicios”. Fue entonces, en 1814, cuando el Marqués de Campo Sagrado, Ministro de la Guerra de España, le propuso participar en la fundación de núcleos de población blanca, primero en Puerto Rico y luego en Cuba. Militar y colono americano, hombre rico y ferviente monárquico, ¿Quién, mejor que De Clouet podría llevar a cabo la empresa de fundación, para beneficio de la Corona española ... y él de sus propios intereses?

 

 

El contrato de colonización y el acuerdo para la adquisición  de las primeras tierras

 

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