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Legado
de teatrista cubano Arquímides Pous permanece vivo
Francisco
G. Navarro El espíritu artístico del actor Arquímedes
Pous (1891-1926), el primer cubano consagrado al teatro que mereció un
monumento y una de las grandes figuras del género vernáculo, vive hoy en
Cienfuegos, su ciudad natal. Más allá del homenaje perpetuado en una
escultura, la figura del también dramaturgo, director, escenógrafo,
bailarín y empresario -quien recorrió con su arte las principales
capitales del mundo- trasciende en el premio anual que lleva su nombre,
indicó a El Nuevo Fénix el escritor Miguel Cañellas, director del
teatro Tomás Terry. Las artes escénicas se nutren aquí con
la labor de media docena de compañías que animan la vida cultural de
esta capital provincial, 250 kilómetros al sudeste de La Habana, precisó
El patio del Terry, inaugurado un año
antes del nacimiento de Pous, acoge el monumento erigido a su memoria por
suscripción popular en abril de 1950 para honrar a quien fuera un
paradigma del teatro de la mayor de las Antillas. Arquímedes Pous fue el negrito por
excelencia del teatro bufo cubano en su etapa de máximo esplendor, el
primer cuarto de la última centuria, cuando la radio estaba por nacer y
la televisión era apenas un sueño. Junto al gallego (emigrante español muy
ligado a los cubanos) y la mulata (obra del mestizaje hispanoafricano), el
negrito integró una trilogía clásica sobre las tablas cubanas en esa época. Tal fue su maestría en los escenarios
que, para los críticos, la idolatría de los cubanos de la tercera década
del siglo XX la acapararon a partes iguales Pous y el actor italiano
Rodolfo Valentino, el galán estrella del cine silente. Una peritonitis fulminante tronchó la
vida del artista el 16 de abril de 1926, un mes antes de cumplir los 35 años
de edad, en la ciudad de Mayagüez (Puerto Rico), donde se presentaba al
frente de su compañía. Tras debutar a los 15 años de edad en el
teatro Actualidades de esta ciudad, junto a la Bella Chelito, una española
que por entonces hacía las delicias del público de la isla, el joven
Arquímedes saltó a los principales escenarios de La Habana como eran el
Martí, el Regina y el Politeama. Sus triunfos habaneros le abrieron
las puertas del teatro internacional, con presentaciones en la ciudades
estadounidenses de Nueva York, Filadelfia y Boston, más las canadienses
de Montreal, Toronto y Otawa. También conocieron su arte en España,
República Dominicana y México, país que le sugirió temas para obras
como Mérida carnaval, Yucatán souvenir y De México vengo. A juicio del desaparecido comediante
cubano Enrique Arredondo, Pous vivió el teatro con un siglo de adelanto. Tomado de: El Nuevo Fénix http://www.fenix.islagrande.cu
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