Están seguras las aguas del Caribe

Juan Antonio ALFONSO ROQUE (18/02/2003)
Este centro surgió en 1999 de la fusión de los laboratorios de Estudios Ambientales y de Vigilancia RadiológicaMuchos turoperadores del Caribe proponen como principal atractivo la limpieza, sustentabilidad e inocuidad de su oferta. Para que esto sea así, resulta de importancia trascendental la existencia en una de las más bellas ciudades de la cuenca, de un laboratorio dedicado a la vigilancia de la atmósfera, las aguas y la actividad contaminante en general.

Estamos hablando del Laboratorio de Vigilancia Ambiental del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) cubano, ubicado en la ribera Oeste de la bahía de Cienfuegos.


Fundado desde 1999 con la fusión de los laboratorios de Estudios Ambientales y de Vigilancia Radiológica -paso trascendental en cuanto a la suma de la capacidad analítica y el potencial científico-, fue validado casi desde entonces por las normas ISO, y más recientemente por la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Recibió en sus inicios la trascendental tarea de proteger nuestra fuente principal de riquezas, el acuatorio de Jagua, aunque también la atmósfera y los suelos de la zona central del país.


El Laboratorio de Vigilancia Ambiental cuenta con algo más de una veintena de investigadores de altísimo nivelLa alta modernidad y productividad de su equipamiento -actualizado recientemente mediante programas de cooperación que demuestran la confianza y simpatía que genera la ciencia revolucionaria en el mundo- incrementó sus posibilidades con una adquisición de procedencia australiana, que permite la detección meticulosísima de metales pesados por tecnología atómica. Se espera, asimismo, la llegada de otros aparatos que duplicarán su capacidad para encontrar pequeñísimos índices de radioactividad. Esto lo convierte en el laboratorio mejor preparado de la nación para estos menesteres.


Su plantilla cuenta con algo más de una veintena de investigadores de altísimo nivel, entre los que se destacan químicos, físicos, matemáticos y biólogos -con un promedio de 33 años de edad-, que acumulan experiencias en el análisis de aguas, cenizas, sedimentos marinos y el contenido del aire ambiental, a lo que agregan un conjunto de ensayos biológicos, que incluso les han permitido descubrir y catalogar especies de algas nunca antes reportadas por la ciencia y utilizar estos organismos para el estudio de trazas contaminantes en la naturaleza.


El centro tiene implícita en su actividad científica la realización de modelos de dispersión de las sustancias que le son de interés, por eso puede ubicar descansadamente entre sus ofertas la vigilancia de la actividad industrial y la certificación de ésta, que le permite al CITMA llevar a cabo su actividad legal, el monitoreo de los desechos y las sustancias tóxicas o peligrosas que se manipulen, la consultoría en cuanto a la bioseguridad en el manejo ambiental y otras tan importantes como el destino de sustancias contentivas de gérmenes, procedentes de la actividad veterinaria u hospitalaria.


Hay que reconocer como el mérito principal de este enclave de la ciencia sureña su habilidad para aplicar y comercializar de inmediato los avances que ponen a punto sus pensadores. De hecho, en estos momentos promueven como servicio de avanzada el estudio de los sedimentos costeros que inicialmente diseñaron para conocer el avatar milenario de la bahía cienfueguera, y que ya ha sido comprado para aplicarlo en Batabanó.


Estos estudios, que han venido perfeccionando durante años, les ha permitido conocer todo el historial de nuestra bahía, saber qué le sucedió en todas las eras geológicas, cómo ha incidido el hombre en ella, y establecer políticas para su manejo más correcto.


Por todo esto, les auguramos un futuro más que promisorio.

 

Tomado de: Web Náutica de Cuba. www.nautica.cu

 

 

¡Aquí, en Cienfuegos!

El Binomio Parque-Paseo en la Armonía Urbana de Cienfuegos

 

<<VOLVER>>