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¡Cristóbal Torriente! Autor: ELIO MENENDEZ
Jardinero
central de extraordinaria fuerza al bate y excelente defensiva, el zurdo
Cristóbal Torriente ha sido una de las más relevantes figuras del béisbol
cubano en cualquier tiempo. Natural
de la sureña ciudad de Cienfuegos, Torriente brilló en la Liga Cubana
Profesional entre los años 1913 y 1927, época en que con el uniforme de
los Cuban Stars también se hizo sentir en las Ligas Negras de los Estados
Unidos. Tanto
sobresalió en uno y otro béisbol, tantísima fue su clase que, al
retirarse en fecha temprana de la pelota activa, había asegurado un lugar
en el exclusivo Salón de la Fama en ambos circuitos.
De
su paso por las Ligas Negras estadounidenses no se conservan datos
fidedignos. En Cuba, bateó de por vida para 352, y ganó el liderazgo
ofensivo en tres campañas. Y
aunque en opinión de muchos especialistas de entonces, el bate de
Torriente opacó sus virtudes al campo, el Inmortal Martin Dihigo,
su compañero de equipos por muchas temporadas, reiteró que, además de
temido bateador, el cienfueguero había sido en su momento el mejor centerfield
defensivo de la isla. Hecha
esta obligada presentación, paso a contarles una anécdota que pinta de
cuerpo entero al gran pelotero cuya modestia fue, tal vez, una de sus
mejores cualidades. Entre
octubre y noviembre de 1920, el legendario Herman Babe Ruth visitó
la mayor de las Antillas con vistas a participar en una serie de nueve
desafíos entre los Gigantes de Nueva York y los clubes profesionales
cubanos Habana y Almendares. Ruth
venía de implantar record de 54 jonrones con los Yankees de Nueva York, y
como era de esperar, todo el torrente publicitario giró en torno a él.
Sin embargo, la tarde del seis de noviembre los ropajes de héroe
estuvieron reservados para Cristóbal Torriente, quien pegó tres
descomunales jonrones, más un doble, en tanto el Bambino se iba en
blanco en tres oportunidades oficiales al bate, pues recibió un boleto
del tirador almendarista Isidro Fabré. Los
dos primeros jonrones se los pegó Torriente al derecho Pat Kelly, y el
tercero al propio Ruth, quien antes de convertirse en el gran jonronero
que fue había asistido a una Serie Mundial como lanzador estelar del
Boston Medias Rojas. Aquel
memorable partido finalizó 11-6 A favor del Almendares. Al igual que en
los demás, Ruth cobró 2000 pesos, con gastos cubiertos, en tanto
Torriente se llevaba 246 recogidos por sus compañeros entre el público.
Al terminar el desafío, periodistas cubanos y norteamericanos rodearon a
Torriente para entrevistarlo. El Hércules negro los detuvo con palabras
que pusieron de manifiesto su modestia y caballerosidad: "Por qué a
mi...? Vean a Ruth, él lo hace a menudo, lo mio fue hoy..." Tomado de: http://cubahora.cip.cu
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