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Cienfuegos,
perla caribeña Por:
Francisco González Navarro
Fundada
el 22 de abril de 1819 por colonos franceses junto a la bahía de Jagua,
un bolsón de 88 kilómetros cuadrados en el mismo centro de la costa
meridional de la Antilla Mayor, es la más joven de las capitales
provinciales del archipiélago. Cienfuegos
dista 256 kilómetros al sudeste de la capital cubana, su puerto se
destaca como el segundo en importancia del país y está rodeada por un
cinturón industrial, productor de cemento, energía eléctrica, artículos
de la química y sus derivados, alimento animal, harina de trigo, muebles,
glucosa, cerámica, tuberías plásticas y pescado congelado, entre otros. Pero
más allá de su sitio relevante en el concierto de la economía cubana,
la ciudad que nació bajo el nombre de Fernandina de Jagua, sobresale por
la perfecta conjugación de las joyas naturales del entorno con las
fabricadas por las manos de sus hijos a lo largo de casi dos siglos. Entre
las primeras sobresalen además de la mencionada bahía con sus islotes,
las cercanas montañas de Guamuhaya que le tienden un semicerco
verdeazulado por el sureste y el mar Caribe, escenario de lujo para el
buceo, que guarda entre sus tesoros al coral Notre Dame, fantástica
catedral en el silencioso reino submarino. En
las entrañas del grupo montañoso de Guamuhaya la naturaleza continúa
construyendo segundo a segundo una obra iniciada hace millones de años:
la estalagmita de la Cueva de Martín Infierno, cuya mole semeja un
edificio de 25 plantas y algunos especialistas la consideran como la
mayor del mundo. La
arquitectura de la ciudad, de inspiración francesa, ecléctica en mayor
grado, pero con una indeleble huella neoclásica, figura entre los dones
aportados por el hombre. El
centro histórico, de unas 90 manzanas en torno al parque José Martí
(antigua Plaza de Armas), clasifica como un conjunto urbano de
impresionante uniformidad, acentuada por la perfecta cuadrícula en el
trazo de las calles que nacen y mueren en la bahía. Si
La Habana, capital de Cuba, fue considerada por el famoso escritor criollo
Alejo Carpentier "la ciudad de las columnas",Cienfuegos es la de
las cúpulas, pues tal es la abundancia de esas bóvedas construidas por
artesanos catalanes para rematar los más regios edificios de la villa.
En
lo que fueran sus jardines, a fines de los años 1950 surgió el hotel
Jagua, insignia desde entonces hasta hoy de la industria turística
del centro de la Isla, que acaba de realzar su brillo tras recibir una
inversión superior a los ocho millones de dólares. Entre
las hospederías es necesario mencionar La Unión, un hotel de 49
habitaciones en pleno corazón del centro histórico, que data de 1869 y
luego de resurgir de sus cenizas cual ave fénix caribeña es uno de los
mejores motivos de orgullo de la industria local del ocio. La
condición de capital cubana de la náutica es una buena razón para
visitar a Cienfuegos, escenario desde 1997 de grandes premios
internacionales de lanchas veloces. Remos,
velas, kayac, pesca al cordel, canoa y esquí son otras
manifestaciones deportivas que encuentran escenario adecuado en la bahía
cienfueguera, considerada la mejor pista acuática natural de Cuba. El
recién inaugurado Club Náutico, en un edificio de 1925 que fuera el
Cienfuegos Yacht Club, sobresale por su integralidad entre las ofertas
extrahoteleras, que se complementan con discotecas, centros nocturnos, dos
marinas, restaurantes especializados en mariscos, bares, cafeterías y una
bolera. Y
como si la ciudad quisiera proteger aún del asedio de corsarios y piratas
tanto tesoro acumulado, la fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de
Jagua, levantada en 1745, custodia aún la angosta entrada de la bahía.
Tomado de: Radio Ciudad del Mar Digital
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