CIENFUEGOS: UNA PERLA ECLÉCTICA AL SUR DE LA ISLA.

 

CIENFUEGOS: UNA PERLA ECLÉCTICA AL SUR DE LA ISLA.

Cuando se habla del eclecticismo y de la arquitectura que adopta las características inherentes a este código de formas, siempre se piensa en la profusión de estilos entremezclados que, de forma abigarrada, nos ofrecen raros ejemplos de inmuebles en los que no se puede delimitar hasta dónde llega un lenguaje arquitectónico respecto a los otros.

En la ciudad de Cienfuegos, aunque afirmemos que se enmarca dentro de la línea ecléctica, no se verifica ese "carnaval de estilos", propio de otros asentamientos urbanos, a pesar de que contamos con el palacete de Acisclo del Valle Blanco, en Punta Gorda, que constituye una expresión aislada y atípica en el contexto general del quehacer constructivo local.

Lo que verdaderamente se convierte en elemento pregnante en nuestra ciudad, tanto urbana como constructivamente, es el equilibrio que se establece entre los postulados neoclásicos procedentes del siglo XIX y el interés por magnificarlos con la incorporación de nuevos componentes decorativos que no excluyen algunas versiones peculiares de otros códigos como el Art Decó y el Art Nouveau.

Los inmuebles construidos aproximadamente durante los primeros 30 años del siglo XX y que reconocemos como eclécticos, se identifican por la altura de sus puntales, el uso de amplias puertas-ventanas con persianería francesa, guardapolvos, cornisas, pretiles, paredes medianeras y la adición de guirnaldas, medallones, pilastras fragmentadas, molduras en jambas con relieves, nuevas soluciones en los frisos, ménsulas con tratamiento escultórico, amplio uso de frontones, bóvedas, nuevos materiales de terminación y otros elementos que, en esencia, parten de su utilización primaria en la ciudad neoclásica.

El acelerado crecimiento demográfico que se produce a partir de 1900 se refleja en la apropiación física de los terrenos y la amplia actividad constructiva que se desarrolla, fundamentalmente en la urbanización de nuevos barrios aledaños al centro tradicional (Buena Vista, La Juanita y Punta Gorda, por ejemplo).

El proceso constructivo se revierte en 2 aspectos fundamentales: de un lado, la edificación de obras puntuales en las que predomina el uso de portales con áreas de jardines laterales y al frente, que implican una ruptura de la línea de fachada tradicional, a fin de jerarquizar de forma individual los recursos económicos de cada propietario. Esto es lo que ocurre en zonas como Buena Vista y Punta Gorda.

Por otra parte, se aprecia también la compactación de la planta y la pérdida del patio central que hasta ahora funcionaba como eje rector de la distribución espacial. Este es sustituido por salones de uso social, en los que predominan las escaleras de mármol y otros materiales, las amplias salas y saletas y la pared medianera. Este esquema va degradándose en dependencia de la posición social del ocupante del inmueble y culmina en el esquema mínimo de la vivienda de alquiler, que sólo conserva un estrecho pasillo a lo largo del inmueble, que también deviene en un "tripa" a lo largo, carente de privacidad.

Mientras esto sucede como muestra de las nuevas posibilidades económicas de determinadas clases, o sea, desde la alta hasta la pequeña burguesía, el proletariado queda marginado en los barrios de San Lázaro, Reina y Pueblo Nuevo, en asentamientos que no poseen ningún tipo de reconocimiento social ni valor ambiental, lo que también sucede en los proyectos típicos de "cuarterías" o casas de vecindad, que proliferaron en el actual Centro Histórico Urbano.

En ese período que definimos como ecléctico, el Paseo del Prado, junto a las construcciones monumentales que le sirven de entorno, se consagran como el eje vial y social más importante de Cienfuegos.

Quisiera terminar llamando la atención sobre ese conjunto urbano, definido por las 90 hectáreas del Centro Histórico, que procedente del siglo XIX se introduce en el XX de forma armónica y coherente. Y hago un llamado a los organismos estatales y la población en general para trabajar en su preservación por constituir el testimonio tangible más auténtico del devenir histórico de la ciudad, ya que su expresión como espacio urbano contiene los valores históricos, económicos, sociales, éticos, expresivos y funcionales de la que no puede dejar de ser la "perla del Sur" o la "linda ciudad del mar".

 

Publicado por Teresita Chepe el 21-05-2002

Tomado de: Azurina Portal de la Cultura en Cienfuegos. http://www.azurina.cult.cu

 

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