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Canto a Cienfuegos Lema:
Un trono sobre un bohío Perla-miel
que un corazón engarzó
al sur de una joya. Beso
blanco en que Maroya disuelve
el oro de Huión. Por
ti, manos de algodón
hilaron
sueños labriegos, por
ti, se alzaron en ruegos voces
de Gana y Castilla, y
en la magia de una Antilla brotó
un milagro: Cienfuegos. ¡Salve!
Reina de mi suelo. Ternura
que se hizo flor, por
ti, coronas de amor hicieron
manos de cielo. El
mar, espuma y pañuelo, besa
y enjoya tus pies. ¡Qué
linda reina te ves en
tu estatura de caña! Mitad
salero de España. Mitad
perfume francés. Tú
eres gracia siboney cayendo
de Guanaroca, y
por hacerte la boca molieron
mango y mamey. Por
ti, sangre de batey encendida
en un suspiro, aquí
donde tu retiro se
pone un traje de playa, mi
verso de guardarraya levanta
un trono guajiro. Y
tú, reina, y yo callado súbdito
de guayabera, tú,
risa da primavera, y
yo, lágrima de arado. Junto
al trono levantado iremos
a conversar, y
tú me vas a contar con
tu voz -canto de olas- la
historia que hablan a solas el
arroyo y el palmar. Me
dirás cómo, Cienfuegos, -luz
rasgando nubes grises- tornaste
en duros mambises tus
pacíficos labriegos. Cómo
para que tus juegos hablen
hoy de claridad, ayer,
en una ansiedad de
azul se rompió tu vena y
sembró con sangre buena tu
amor a la libertad. Como
Cerice, Cavada, Luis
de la Maza Arredondo, sembraron
fuego en el fondo de
la sin par llamarada. Cómo
en una clarinada se
soltaron desde ti, hacia
el sendero mambí que
en una explosión de manos, le
señaló a los cubanos el
dedo-sol de Martí. Y
cómo el mulato aquel llegó
a Mal Tiempo, jinete de
azúcar dado en machete, abriendo
rutas de miel. Cómo
desangró en clavel de
luz su color oscuro, cómo
rebelde y seguro más
que de ser, de llegar, echó
un pueblo a caminar por
caminos de futuro. Para
que te hicieras fragua y
corazón que construye, para
que el mar se encocuye junto
al Castillo de Jagua. Para
que yo endulce un agua de
sal junto a tu alegría, para
que la noche mía encuentre
sabor de aurora en
la ilusión pescadora que
enlucera tu bahía. Y
para que puedas hoy coronarte
con la brisa y
yo explique a tu sonrisa lo
enamorado que soy. Para
que mientras me doy en
la voz de una tonada, envuelva
en una mirada de
campesina ternura tu
piel que huele a frescura y
a caña recién cortada. ¡Salve!
Reina de mi suelo. Ternura
que se hizo flor, por
ti, coronas de amor hicieron
manos de cielo. El
mar, espuma y pañuelo, se
hace miel porque te besa. ¡Qué
linda te das princesa al
viaje de cada ola! Mitad
bisnieta española. Mitad
bisnieta francesa. Francisco Riberón Tomado de: ATENEA. Abril 1956 / Marzo 1957 No. 4
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