La Bella Durmiente Cienfueguera

 

La Bella Durmiente Cienfueguera

 

Por Fabio Bosh, Jr.

 

Cuentan que hacia el año 1876 vivió en esta villa un joven médico que se enamoró de una muchacha bellísima, nombrada Sonia Blair, y con la que soñaba casarse algún día.

Pero las obligaciones profesionales del doctor hicieron que tuviera que viajar a la capital del país por algún tiempo, hecho que le mantuvo no solo alejado de su ciudad, sino también de su amada. Cuando regresó a Cienfuegos la buscó por todas partes... mas no la encontró. Al fin un amigo le presentó a alguien que informó al atormentado galeno que la familia Blair había regresado precipitadamente a Francia por un asunto de herencias o algo así... pero que no habían precisado nada sobre un posible regreso.

Ya habían pasado varios años, cuando una tarde, nuestro personaje fue al cementerio a llevar flores a la tumba de su madre, y ...
¡cual sería su sorpresa al descubrir una escultura de mármol en la cual creyó reconocer el rostro de su enamorada!. Desde entonces, tarde por tarde visitó la tumba donde pretendió reposaba su amada, dormida con la misma sonrisa con la cual ella le había despedido el día que él viajó a la Habana.

A partir de entonces varias generaciones de cienfuegueros mostraron su curiosidad ante el extraño suceso y, como era de esperar, adicionándole nuevas etiquetas que colmarían de fantasías a la pieza de arte.

Desafiando al tiempo, como un misterio
dentro del misterio, en nuestro cementerio viejo...
el cementerio de Reina, está la estatua de una
mujer a quien la tradición popular le llamó:
“la bella durmiente”.

Pero, como siempre a la fantasía se anteponen los estudios y las investigaciones. Se ha llegado a afirmar que María Josefa Álvarez Moré, esposa de un propietario español radicado en nuestra ciudad, es la mujer que en realidad duerme en esa sepultura y sobre cuya temprana muerte se cuentan también las más diversas anécdotas. Por ejemplo: dicen que María Josefa muere joven, con unos 23 años de edad, a causa del uso excesivo de medicamentos, lo cual pudiera justificar el hecho de que la escultura tenga entre sus manos unas bellotas de adormidera.

Otros aseguran que fue mordida por una serpiente venenosa, y ahí si la fantasía alcanza altos ribetes, porque en Cuba cuando más lo que hallamos es algún que otro majá... pero bueno, los que defienden esta teoría también acuden al conjunto escultórico donde figura uno de esos peligrosos ofidios.

Lógicamente no falta quien crea que una fuerte pasión amorosa llevó a esta chica al suicidio.
En cambio, la versión oficial es que en vísperas a convertirse en madre, la señora Álvarez Moré fallece a causa de una enfermedad renal aguda. Su viudo, Vicente González, encargó a Italia la hermosa escultura, pero sin saberse a ciencia cierta el nombre de su autor, quien además dicen que hizo una réplica para venderla a un brasileño con un pedido similar al del viudo cienfueguero. Sin embargo, para que no falten condimentos a las especulaciones, hay un contraste evidente entre la imagen que aparece en el frío mármol con el del retrato de la joven que está enterrada en el panteón... y eso, lógicamente contribuyó a echar nuevamente leña al fuego.

Dejo a los magníficos artistas plásticos y especialistas en la materia de nuestra ciudad las valoraciones acerca de las calidades de la escultura en cuestión, que como sabemos sigue allí, en nuestro viejo cementerio, para alimentar siempre las leyendas y misterios de la fantasía popular.  

 

Tomado de: El portal de la cultura en Cienfuegos. www.azurina.cult.cu  

 

Fabio Bosch, Jr.


Fabio Bosch, Jr. - Director y moderador de programas de radio en Cienfuegos, miembro de la Unión de Escritores y de la Unión de Periodistas de Cuba. Preside el consejo territorial de evaluaciones artísticas para la radio en la región central del país y la fundación Nicolás Guillén en la provincia Cienfuegos. En sus artículos para Azurina ha centrado su temática en aspectos relativos a temas curiosos sobre nuestra cultura y sus leyendas, y también sobre el uso del lenguaje en el nuevo siglo, especialmente el referido a la informática. fabio@azurina.cult.cu
 

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