Asociacionismo de la emigración española a Cienfuegos en el siglo XIX

 

Asociacionismo de la emigración española a Cienfuegos en el siglo XIX 

 

            Cienfuegos, ciudad fundada el 22 de abril de 1819 conoció de un favorable desarrollo económico desde sus primeros años de existencia, y unido a esto la riqueza que presentaba esta importante zona del país, trajo como consecuencia un flujo migratorio constante, no sólo de España, sino también de franceses, estos últimos que fueron el núcleo principal alrededor del cual giraron los hechos de la fundación.

            La existencia de esta corriente migratoria desde España hacia Cienfuegos y la importante presencia de españoles en la esfera de intercambios comerciales desde mediados del siglo XIX es algo bien documentado. Un rasgo muy destacable de la emigración española a esta región cubana en estos años, es su estrechísima relación con las actividades mercantiles.

            En esta oleada de inmigrantes no sólo vinieron hombres de negocio y aquellos que querían hacer fortuna, sino también intelectuales, periodistas, escritores, artistas, artesanos, que dejaron huellas de su quehacer cultural en esta región. Además, dentro de este proceso emigratorio español, se destaca la tendencia de los emigrantes a organizarse en agrupaciones y asociaciones de carácter étnico, hecho que se constata de forma creciente a lo largo de toda la centuria, a pesar de las diferencias existentes entre los propios emigrantes.

            El fenómeno del asociacionismo entre los emigrantes en la región cienfueguera revela, la presencia de muchas familias y de individuos que al emigrar "se vieron defraudadas a los pocos meses o años de haber adquirido la condición de inmigrante, y la falta de trabajo y de recursos económicos para repatriarse, abocaba irremisiblemente a millares de ellos a plena indigencia y desamparo" (Llorden, 1992:17).

            Es ante esta situación, que surgen las llamadas sociedades de beneficencia como respuesta del "segmento mas favorecido de la emigración ante los desequilibrios producidos por el propio fenómeno migratorio y ante la carencia de los mismos servicios sociales" (Llorden, 1992:17).

            En estas sociedades al igual que en las de socorros mutuos estará presente la caridad cristiana, el socorro, además, será en estas asociaciones donde los españoles mantendrán vivo el sentimiento patrio, sus costumbres, tradiciones y su identidad.

            En el contexto de las sociedades españolas de este tipo se destacan la "Sociedad Regional de Beneficencia y Socorros Mutuos de Naturales de Cataluña e Islas Baleares (1871-1875?), la Sociedad Regional de Beneficencia de Naturales y Oriundos de Galicia (1877), la que tuvo a su cargo la fundación del primer periódico en habla gallega que circulo en Cuba El avisador Galaico, dirigido por Domingo Devesa y José Porrua, la Sociedad Regional de Beneficencia Asturiana, que publico una revista denominada El Clamor de Asturias y la Sociedad Regional de Beneficencia y Socorros Mutuos La Montañesa, que abrigo en su seno a españoles procedentes de las provincias hermanas de Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila, las que formaban parte del antiguo reino conocido con la denominación de Castilla la Vieja.

            La sociedad regional de beneficencia Canaria, quizás la de menos recursos dentro de ellas, pudo fundar un periódico consagrado a la defensa de los intereses canarios en Cuba titulado La Colonia Canaria. En su primer numero se publico una crónica donde se lee: (...) Nunca, como en los actuales momentos reviste mas oportunidad para nuestros comprovinciano la publicación de un periódico que sea portavoz de sus aspiraciones y legitimo defensor de sus derechos (...) estimamos de urgente necesidad para la colonia la existencia de publicaciones, que cumplan la doble misión de defenderla y de ser factores demostrativos de su importancia y vitalidad (La Colonia Canaria nº 1, 15-11-1891, p. 1).

            También las diferentes colectividades de inmigrantes españoles se agrupan en un tipo distinto de asociación; son aquellas denominadas de instrucción y recreo, y las de tipo cultural. De ellas merecen ser recordadas, el Casino Español de Cienfuegos (1869), el Casino Español de Artesanos (1870-1880), el Casino Español de Rodas (1888), el Casino Español de Cruces (1888), el Casino Español de Palmira (1888) y el Casino Español de Lajas que existía en 1890.
 

            De las que respondían a fines netamente culturales pueden citarse: el Orfeón Nacional de Cienfuegos, el Orfeón Gallego Rumores del Mino y la Lira Catalana. Estas 3 agrupaciones participaban en las veladas filarmónicas, en las retretas y en las diferentes romerías que eran organizadas por las restantes asociaciones regionales españolas.
 

          La nómina de individuos que se dedicaron al cultivo de las diferentes manifestaciones artísticas dentro de los espacios sociales de estas instituciones es larga, pero merecen ser recordados los nombres de Enrique Edo (valenciano) literato, dramaturgo y periodista; Mariano Dumas Chancel (gaditano) maestro y periodista; José Domenech Sese (valenciano) periodista, Miguel Valls Llado (alicantino) escultor; Joaquín Martí Puig (catalán) escritor; León Ichaso (vasco) escritor; Candido Díaz (asturiano) periodista; Luis González Costi (cordobés) periodista; Juan G. Pumariega (asturiano) escritor; Ceferino Alfonso (gallego) periodista; Juan Llado (mallorquín) escritor; Sebastián Guell (catalán) músico; Antonio Vacaro Vázquez (gaditano) periodista; Alejandro Menéndez Acebal (asturiano) Periodista y Aurea Suárez (madrileña) pianista.
 

            El aporte de los españoles residentes en Cienfuegos al acervo cultural de la región es significativo en el siglo xix, puede afirmarse que el desarrollo cultural de Cienfuegos en esa centuria tuvo su peso fundamental en la presencia española en esta zona.
 

            En 1899 producto de la situación tan critica que tenia el régimen español en Cuba, los emigrantes veían en las sociedades el punto de unión y solidaridad moral. En este ano, todas las asociaciones regionales existentes deciden fusionarse al Casino Español y aportaron todos los bienes que poseían, sus créditos activos y pasivos, y el efectivo de sus cajas, formando en virtud de esta sólida y oportuna fusión, la Sociedad Casino Español de Cienfuegos, Centro de la Colonia Española, que fue la primera colonia establecida en Cuba, y cuya preeminencia ostentaba con orgullo esa institución.
 

            Esta situación no sólo se hizo patente en la localidad cabecera, sino también en zonas aledañas de la jurisdicción. Es entonces que surgen en otros poblados la Colonia Española de Rodas, en 1899 y la Unión Española de Cruces en ese propio año.


 

Referencias:

Llorden Minambres, Moisés. "Las asociaciones españolas de emigrantes". En Arte, Cultura y Sociedad en la emigración española a América.-- Oviedo, Universidad de Oviedo, Servicio de Publicaciones, 1992, p. 9-55

 

Escrito por:  Victoria Sueiro Rodríguez  <vsueiro@ucf.edu.cu>  Universidad de Cienfuegos. 

 

 

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