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Andar
el Prado
Lance la primera piedra quien
no relacione el Paseo del Prado con un importante acontecimiento de su
vida. ¿Cuántos amores no han recorrido con pasos impacientes o seguros
sus largos tramos? ¿Cuántos bancos han servido para mitigar el calor
del trópico en amena charla sobre la chismografía local, la política,
la pelota y otros temas? ¿Cuántos no hemos rumiado a solas una pena o
disfrutado una alegría o descansado la molestia de una espera en sus
esquinas?
El Prado ha recogido un enorme caudal de nuestras historias personales y
éstas, unidas a los valores socioeconómicos y políticos de toda la
comunidad a lo largo de su historia, han conformado, a su vez, su propia
identidad como espacio urbano.
Regionalismo aparte -¿y por qué no incluido?- nuestra hermosa
"Perla del Sur" posee el Paseo del Prado más largo del país,
pero no es sólo esta la causa que lo hace merecedor de toda la atención
que hoy le dedicamos.
Su propia ubicación dentro de
la trama urbana lo han convertido en la zona de mayor intercambio
social, a lo que se une el alto valor monumental de los inmuebles que
conforman su entorno. De ahí que nuestro Prado se comporta como la
columna vertebral o el eje vehicular y peatonal de mayor trascendencia
en el entramado urbano de la localidad.
Si se consultan los planos
existentes de Cienfuegos desde el siglo XIX podemos apreciar el
paulatino crecimiento y urbanización de este paseo, los diferentes
nombres que tuvo y el proceso constructivo verificado en él. Conocemos
que la construcción del teatro "Luisa" en 1911 sirvió de
acicate para que se trabajara en los proyectos de dotar dicha instalación
cultural de una especie de área de espera o paseo peatonal. Esto marcó
el inicio de un sinnúmero de actividades sociales que poco a poco
generaron un acelerado proceso constructivo en dicha zona.
A pesar del valor arquitectónico que poseen la mayor parte de los
inmuebles que enmarcan el paseo, lo más significativo en esta área es
la pérdida de identidad individual de las edificaciones a partir del
uso del portal corrido en ambas tiras de fachada, lo que no sólo cumplía
con lo estipulado en las Ordenanzas Municipales, respecto a plazas y
paseos, sino que constituye un nivel cualitativamente superior hablando
en términos de urbanismo y que sirve para diferenciar nuestro paseo del
resto de las calles y viviendas de la ciudad.
Por otro lado, la función utilitaria de este amplio soportal de 4,5
varas de ancho (3.73 mts.) destinado al uso público juega un destacado
papel en la circulación peatonal, que queda protegida de las
inclemencias inherentes a nuestro clima tropical.
En El Prado, aunque prima la función doméstica sobre la actividad económica,
podemos apreciar la diversidad de las funciones citadinas. Es por ello
que en muchos inmuebles, la vivienda ocupa la planta superior y el
portal, junto con la planta baja, fueron destinados a actividades
comerciales, lo que brinda una nueva cualidad comunicante de esas
edificaciones con el exterior.
Desde 1959 el Prado dispone de 2 zonas bien diferenciadas debido a la
ejecución de un proyecto de diseño basado en la necesidad de acometer
un nuevo acceso para Cienfuegos. Afortunadamente, este proyecto que sólo
abarcó desde la entrada de la ciudad hasta la calle Santa Cruz (avenida
58), contemplaba la modernización formal de la zona y trajo consigo la
actual configuración del paseo, que cuenta con 14 cuadras desde
Campomanes (avenida 40) hasta la línea del ferrocarril, por el norte,
ya que el resto hacia el exterior, no posee pavimentación para uso
peatonal.
Las 5 cuadras y aproximadamente 500 mts. modificadas poseen líneas
actuales en cuanto a pavimentación y elementos del mobiliario urbano
(canteros, maceteros, bancos, ubicación de áreas verdes e iluminación),
el resto, reconocido como paseo tradicional, conserva un mobiliario de
corte republicano apoyado por la colocación de conjuntos escultóricos
alusivos a hechos o figuras relevantes de la localidad.
La recuperación paulatina de este lugar es palpable. Se realizan
numerosos esfuerzos constructivos en la preservación de su imagen aún
cuando existen edificios puntuales afectados y se han tomado adecuadas
medidas conservativas como el traslado a otras importantes áreas de la
ciudad de fiestas populares y otro tipo de eventos. Todo lo cual redunda
en beneficio de una zona tan apreciada por los cienfuegueros y admirada
por quienes nos visitan. No obstante es la acción del hombre en su
quehacer cotidiano quién más puede hacer a favor o en contra del
lugar. Por eso nunca sobra conocer mejor los valores que poseemos y
dedicarles las mayores atenciones, como si se tratara -y de hecho lo es-
de un ser viviente y querido al que vemos todos los días y al que extrañamos
cuando no estamos presente.
Ese, nuestro Paseo del Prado, rico en valores urbanos y arquitectónicos,
sede permanente de la vida social a gran escala, circulación obligada
de peatones y vehículos, tránsito diario de cienfuegueros y turistas,
atraviesa el corazón de la ciudad como arteria vital de nuestro
quehacer. Conservarlo es como ofrecer una buena primera impresión de la
ciudad, proteger sus valores patrimoniales es como salvaguardar del
olvido nuestra propia memoria individual y colectiva, que son en suma,
lo que fuimos, somos y seremos.
Publicado por Teresita Chepe el 21-05-2002
Tomado de:
Azurina Portal de la Cultura en Cienfuegos. http://www.azurina.cult.cu
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