Un poco de historia

              LLegaron a la villa de Cienfuegos en 1862, cuando aún los Reyes de España dudaban en concederle a la población el título de ciudad, regia decisión tomada al fin en 1880.

              Todavía persiste entre los historiadores locales la duda sobre el lugar de procreación de esos primeros felinos, pétreos guardianes de la entrada Este de actual parque José Martí desde 1925, pues con anterioridad sólo uno estaba en esa posición y su compañero en la antípoda de la antigua Plaza de Armas.

              Para unos especialistas los genes marmóreos de los leones del parque de Cienfuegos proceden de las ilustres canteras italianas de Carrara, mientras otros los ubican en la mítica Florencia, en tanto como cuna de las esculturas indican indistintamente a talleres de España o Inglaterra, estados a cuyos escudos nacionales el rey de la selva prestigia con su fuerza y vigor.

              Lo cierto es que el lugareño Emilio Fernández Cabada, hermano de dos generales independentistas, los compró en Nueva York por encargo del gobernador local, coronel José de la Pezuela, y fueron las primeras esculturas en el mobiliario urbano de la incipiente y décimonónica Cienfuegos.

              La imagen de los felinos de la plaza, erguida y dominante como si acecharan en medio de la sabana, resulta hoy una de las más socorridas por la publicidad del producto turístico de la antigua villa Fernandina de Jagua.

 

 

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