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Proposiciones
y ofrecimientos para la fundación
Varias
personas hicieron proposiciones al Gobierno para fundar un poblado en
Jagua, entre otras los señores D. José Laguardia, antes, y D. Anastasio
García Menocal, después, que proponían fundarla en la hacienda Ciego de
Juraguá. El primero proponía el nombre de San José de Jagua. Pero una
comisión de ingenieros señaló como el mejor lugar la península de
Majagua, así llamada por crecer en su centro un hermosísimo árbol de
esta especie. El día primero de enero de 1819 el Teniente Coronel de Infantería D. Juan Luis Lorenzo De Clouet, propuso la fundación del poblado, al Gobernador de la Isla D. José Cienfuegos y al Intendente D. Alejandro Ramírez, cuya proposición fue aceptada y formalizada el 9 de marzo de 1819. Llegó D. Luis De Clouet a Jagua con cuarenta y seis colonos franceses, el médico D. Domingo Monjenié y el agrimensor D. Domingo Dubroct. Acamparon en un poblado indio junto al río "Saladito", probablemente en Coacoí, que había sido abandonado por los siboneyes; en el "Sitio de Hurtado", perteneciente a los terrenos que se habían adquirido por compra al brigadier de marina Don Honorato Bouyón.
En las chozas
abandonadas y en ocho tiendas de campaña, se instalaron los
colonizadores, trazaron varias calles y hasta un parque tenían ya señalado;
cuando el día 19 de abril recibió D. Luis De Clouet la visita de D.
Agustín de Santa Cruz y Castilla. Este noble cubano le indicó a De
Clouet la conveniencia de trazar la población en la Península de la
Majagua, poniendo este lugar, que era propiedad de su esposa, Doña
Antonia Guerrero, a disposición
de De Clouet, quien, convencido por las indicaciones de Santa Cruz,
aceptó el ofrecimiento y decidió fundar la Ciudad donde ahora se
encuentra.
La
Fundación de la Colonia Fernandina de Jagua
El día
22 de abril de 1819, al salir el sol. D. Luis De Clouet, engalanado con
sus insignias y rodeado de los vecinos que le escuchaban de rodillas, tomó
posesión de las tierras en nombre de Su Majestad el Rey de España. Invocó
el favor divino y pidió acatamiento al Rey y a él; dijo a los colonos
que consideraran a estas tierras como única patria y les dio el lema de:
FÉ, TRABAJO y UNIÓN; se persignó, rezó el credo y formó una cruz con
el tallo de un arbolito de baría, que cortó, mientras decía: <<Jesús>>,
<<
María>> y <<José>>; colocó en ellas las alas de un palomo blanco que mató
después de haber soltado la hembra y puso dicha cruz de divisa en su
tienda. Después de dar vivas al Rey, a De Clouet, a Ramírez y otras
personas, comenzaron a limpiar de maniguas sus tierras. Plantaron sus ocho tiendas de campaña alrededor da la gran majagua que crecía por el lugar que hoy ocupa el Parque Martí.
Acta de la Fundación de Fernandina de Jagua
(Del
acta original que estaba en posesión del Ateneo)
“Hoy a veintidós de Abril de mil ochocientos diez y nueve. Yo, Dn. Luis De Clouet, Tente. Coronel de los Rs. Extos. Caballero de las Rs. Ordens. Militares de Sn. Hermenegildo y de Isabel la Católica, con Comisión especial del Superior Gobn., acuerdo de 8 de marzo po.po. y ordns. Subsecuentes para dar principio al establecimiento de la Colonia Fernandina de Xagua, Certifico y declaro haberme posesionado en nombre del Rey Ntro. Sor (Q.D.G.) de este punto llamado la península de la Majagua, después de haber estado ocho días reconociendo todos sus contornos y asegurándome que era el más ventajoso de esta Bahía al fin indicado, y en su consecuencia he tumbado los tres primeros palos y dispuesto que se limpiasen sus contornos y que se plantasen ocho tiendas de campaña para alojarme y a los Colonos que traje de Burdeos ínterin se limpie bastante terreno y se fabriquen las primeras casas, todo lo que se ha dispuesto y verificado con asistencia y en presencia del Captn. Comandante del Castillo de Xagua Dn. Joanqn. Horruytiner, Dn. Tomás Calderón de la Barca, Dn. Antº Casales, Dn Gregº Garrido, Dn. Miguel de la Torre y dhs. Colonos que me acompañan, los que firman conmigo en el día mes y año que antecede.
Así nació la única ciudad cubano-francesa fundada como tal por decisión de la Corona de España. Algo único en la historia de Iberoamérica.
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