De 1897 a 1898

 

De 1897 a 1898

Continua la Guerra Hispano-Cubana-Americana

 

Nuevo Club Patriótico Femenino

Otra Expedición por Cienfuegos

Comienza el Régimen Autonomista

 

              Al principio de 1897 el gobierno hizo una suscripción entre los empleados para mejorar la escuadra, y se fomentó una zona de cultivo fortificada, desde Lagunilla hasta el rió Salado.

              En julio se constituyó el club revolucionario Club Patriótico, bajo la presidencia de la Srta. Natividad González, y se le cambio el nombre al Paseo de Vives por el de Paseo de Canovas, por haber fallecido en España el Presidente del Consejo de Ministros, Sr. Antonio Canovas del Castillo. Pero se le siguió llamando Paseo de Vives.

              El día 15 de septiembre, a las 9 de la noche pasó frente a la farola de Cienfuegos el vapor <<Sammer N. Smith>> llevando una expedición al mando del Teniente Coronel Fernando Méndez; a las 11 y 30 minutos anclaron ante el río Arimao y a la una y media de la madrugada quedó terminado el desembarco, alejándose la nave expedicionaria sin incidente alguno y dejándole a los libertadores una buena cantidad de armas, parque, alimento, ropas y medicinas.

              Al finalizar este año el gobierno español implantó el Régimen Autonomista, cesando por este hecho en la Alcaldía don Juan de Campo, cargo que ocupo el Autonomista Lcdo. Francisco Sánchez Mármol, que fue el último Alcalde por el gobierno español que hubo en Cienfuegos.

              Y comenzó el año 1898 con este régimen. La Instrucción Pública estaba pésimamente atendida.

 

La Guerra Hispano-Cubana-Americana 

Comienza el Bloqueo

 

              En el mes de abril quedaron rotas las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos de Norte América, por esto el día 22 se presentó en aguas cubanas la escuadra americana, al mando del Almirante Sampson, quedando bloqueado, entre otros puertos cubanos, el de Cienfuegos.

              El día 26, burlando el bloqueo, entró en el puerto el vapor español Monserrat trayendo $3.000,000, mucho material de guerra y alguna tropa.

              El día 29 los barcos americanos atacaron varias embarcaciones españolas y, muy ligeramente al Castillo de Jagua, mas sin ocurrir desgracias personales. En estos días las fuerzas del regimiento Yaguaramas, que estaba en la costa, en un lugar llamado Los Farallones, cumpliendo una orden recibida, dispuso la captura de embarcaciones menores, con el fin de ponerse en comunicación con los buques de guerra americanos, por lo que veinticinco de aquellos bravos se encaminaron a la ensenada de la Broa. Por asalto se apoderaron de tres viveros grandes y los condujeron a la Bahía de Cochinos. En la mañana del 11 de mayo se acercaron a la costa dos lanchas enviadas por los americanos para cortar el cable. Las fuerzas españolas destacadas en la costa para custodiar dicho lugar, hicieron fuego, causándoles varios heridos y un muerto. Después de cortar el cable, las lanchas regresaron a sus buques, comenzando los acorazados americanos Marbleheat, Eagle y Nanshville un bombardeo dirigido contra el faro de Villanueva, que quedó destruido. Este hecho ocasionó gran alarma y ansiedad en la población; toque de cornetas, carreras, movimientos de fuerzas españolas y catorce heridos a las tropas que custodiaban el lugar bombardeado.

              Más tarde el Nanshville apresó en Cayo Piedra al vapor mercante español Argonauta, en el cual se dirigían de Batabanó a Cienfuegos muchos oficiales españoles, llevando también a bordo gran número de armas y de tiros. Los americanos, después de socorrer en el mismo cayo a dos hombres y un niño que se morían por falta de alimentos, condujeron a Cayo Hueso, como prisioneros de guerra en el mencionado barco español, a los oficiales, respetando sus vidas y tratándolos con toda clase de deferencias.

 

Triunfo de las Armas Cubanas

 

              El los últimos días de Mayo, tripulados por algunos de los insurrectos que habían apresado los viveros, y al mando del Capitán Juan M. Guerrero partió un bote en dirección a la escuadra americana mientras se montaba una guardia en los Farallones.

              Llegado los cubanos al acorazado, sirvió de interprete el Coronel del Ejército Libertador. Alfredo Laborde, que servía de práctico a los americanos. Los cubanos entregaron unos planos de esta jurisdicción y del puerto, recibiendo de los jefes americanos ropas, alimentos y pertrechos de guerra de los que había tomado el Nanshville al Argonauta.

              Pertrechados los cubanos con ese envío imprimieron gran impulso a las operaciones realizadas hacia el Oeste de esta jurisdicción y el día primero de junio levantaron el campamento, dirigiéndose a Ojo de Agua y de allí a Babiney Prieto, en busca del jefe español Mijares, con numerosas fuerzas a su mando. Sostuvieron fuego con el enemigo los días 6 y 7 en Tanquetes de Cayama en la colonia Orquita, en que los españoles tuvieron dos muertos y diez heridos, perdiendo armas y caballos.

              En Palma Larga recibieron las fuerzas cubanas la orden de Máximo Gómez de concentrarse en Las Lomas, con el fin de atacar a las poblaciones. Dos días después se apoderaron de la colonia Convento, que estaba defendida por cinco fuertes. En esta acción por tomar esta colonia hallaron muerte heroica los patriotas cienfuegueros Bernardo Ruíz Capdevila y José Iribo.

              El día 13 estaban acampados los revolucionarios en Tanques de Cayana. El Coronel Mijares con más de 1.000 hombres los ataca. Los cubanos se preparan y resisten al enemigo, sosteniendo un fuego que rompió a la siete de la mañana, rechazando y haciendo retirar a Mijares con su gente a las tres de la tarde, llevando muchas bajas. Los cubanos tuvieron seis muertos y diez heridos.

              El día 20 de junio fue ascendido el Coronel Higinio Ezquerra a General de Brigada, y pasó a esta jurisdicción, quedando bajo su mando la Brigada de Cienfuegos.

              El General Ezquerra organizó admirablemente las fuerzas de esta jurisdicción, en que operó brillantemente con sus regimientos Yaguaramas y Cienfuegos y sus famosos escuadrones de caballería.  

 

El Aspecto Económico

 

              Las tropas cubanas habían logrado interrumpir la zafra azucarera en gran parte de Oriente, pero no hacia Cienfuegos y Matanzas. Los tres grandes centrales que habían sido de Julián Zulueta y posteriormente, por herencia, pertenecían a Romero Robledo, <<Álava>>, <<España>> y <<Zaza>>, <<hicieron todas sus zafras durante la guerra>>. El <<Santa Gertrúdiz>>, otro de los grandes gigantes, molió hasta el mes de marzo de 1898. El <<Conchita>>, de Cienfuegos, quizás el mayor del mundo, se mantuvo trabajando mientras tuvo caña.

              El caso es que muchos de los grandes ingenios azucareros no fueron destruidos durante la guerra, porque sus dueños pagaron el impuesto de guerra al Partido Revolucionario Cubano, o porque tuvieron siempre tropa española para ser defendidos, o por ambas razones, ya que los azucareros con larga práctica económica encendían una vela a Dios y otra al Diablo. Esto permitió a Cuba, durante los años de guerra, mantener una producción promedio de más de trescientas mil toneladas. Esta cifra era sólo la tercera parte del millón alcanzado en la zafra de 1891. La caña, fácilmente incendiable (bastaba una simple cerilla) ardió en toda Cuba, y los ingenios que funcionaban no podían abastecerse de materia prima. 

              A medida que la guerra se alargaba, la situación económica era más trágica, y la española se tornaba más tensa e insostenible.

 

Triunfo de la escuadra Americana

Época Terrible en Cienfuegos

 

              El día 16 de julio llego a Cienfuegos la noticia de que la escuadra americana había destruido a la española al salir del puerto de Santiago. Esta noticia causó gran desconcierto y pesar al elemento español.

 

              Una época terrible vivió Cienfuegos en estos meses. Bloqueado el puerto por los acorazados americanos, no podían entrar víveres de ninguna clase; las actividades de la lucha armada en los campos, las epidemias en aumento y en el pueblo, regadas y muriendo de hambre y paludismo los infelices reconcentrados víctimas tristes de la inhumanidad del General Valeriano Weyler.

 

              El Ayuntamiento y el pueblo en general trataron de aliviar esta situación de miseria. Se crearon comisiones para socorrer a los pobres y cocinas económicas; pero no bastaba. Suerte grande fue para esta zona que la provincia deparara un año bueno, como suele decirse, y la cosecha de maíz y calabaza fuera tan prodigiosa que aún se recuerda su abundancia. Las familias creyeron perecer, pues las escasas existencias que quedaban en las tiendas y almacenes fueron escondidas para evitar que las fuerzas españolas las consumieran todas.

 

              El aspecto que presentaba la población era deplorable, sus calles, sin pavimentación, eran verdaderos lodazales llenos de infecciones; las basuras se botaban a las calles y el reguero de tuzas de maíz era tan grande en ellas que llamaba la atención. Las aceras estaban casi destruidas y a las mujeres se les hacia imposible salir solas a la calle por el atrevimiento y grosería de los soldados españoles. Agréguese a esto, agua escasa y sucia, una época que recorre los meses de abril, mayo, junio, julio y agosto, con sus soles reververantes, sus aires caldeados y pestilentes, sobre todo en los alrededores de los cuarteles y hospitales; los aguaceros torrenciales, los insectos, y una censura y amenaza terrible a todo cuanto fuera cubano y, sobre todo, las injusticias y los crímenes cometidos por el ejército de Weyler.

 

              Todas estas angustias y sacrificios costó la emancipación de Cuba. Mas la familia cubana las soportó con valor sin límites y con fe, porque en el campo había un ejercito, un ejército cubano que luchaba con heroísmo, con dignidad y con bravura, para quitar a la familia cubana todas aquellas angustias, todos aquellos sufrimientos y sacrificios. En el campo había un ejército cubano que estaba con las armas luchando para acabar con la tiranía y libertar a la patria. Estaba carente de recursos, hambriento, descalzo, harapiento; tenía por techumbre el cielo y por lecho el suelo duro de la manigua; pero en las almas de aquellos libertadores se albergaba el santo amor a la felicidad de todo su pueblo, a la libertad – que es el verdadero patriotismo – y en sus conciencias brillaba el sol de la justicia y el derecho. Aquellos libertadores eran la esperanza y el amparo de las familias, del pueblo cubano.

 

Fin de la Guerra de 1895

 

              Atacada España por las fuerzas conjuntas de cubanos y americanos (que habían desembarco en Oriente) y el asedio de la escuadra americana, pidió al fin fórmulas de paz. El día 12 de agosto de 1898 se firmo el Protocolo de la Paz, quedando suspendidas las hostilidades.

              En octubre apareció el periódico La República, dirigido por el señor Pablo L. Rousseau.

              Una situación difícil sobrevino entonces para el pueblo cienfueguero (igual sería para todos los de Cuba) el tiempo transcurrido mientras se efectuaban las negociaciones para la paz definitiva, que terminaron el día 10 de diciembre, en París (donde había citado para el trabajo), y el tiempo que demoraron las fuerzas españolas en evacuar la plaza.

              Una vez firmado el Tratado de Paris, el gobierno español estaba obligado a abandonar todos sus derechos sobre Cuba y a efectuar la evacuación de sus tropas inmediatamente.

              Es justo consignar al finalizar este capitulo de la historia cienfueguera, que esta sociedad puede contar que convivieron en su seno – tanto en la guerra de los diez años como en la de la independencia – militares españoles, a quienes se les puede calificar en toda la extensión de la palabra – sin reservas ni hipocresías – con el alto calificativo de pundorosos – ya que con su hacer exento de crueldades, despotismo y arbitrariedades, demostraron que podían cumplir sus deberes militares españoles sin manchar sus nombres ni el de su misma patria.  

 

Historia de Cienfuegos de 1899 a 1902

La Bandera de Cienfuegos

 

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