De 1895 a 1896

 

De 1895 a 1896

La Guerra de Independencia

 

El Grito de Baire

 

              El día 24 de febrero de 1895 estallo en varios lugares de la Isla la revolución preparada por José Martí. <<El Grito de Baire>> se le llamó a esa acto, porque en Baire se sublevó un grupo numeroso al mando de los hermanos Lora; mas fue Bartolomé Masó el primero que se levanto en armas con su gente en Calisito (Oriente). También Guillermo Moncada dio el grito de independencia, con los suyos, en Santiago; Charles Aguirre, Alfredo Arango y Joaquín Pedroso en Colón; Martín Marrero en Jagüey Grande y Juan Gualberto Gómez y López Coloma en Ibarra.

              El gobierno español creyó que dominaría el movimiento en su principio, más fue imposible contener el impulso de los cubanos que incesantemente acudían a empuñar las armas para realizar el dictado de su Maestro cuando dijo: <<los derechos no se piden se toman>>.

 

Fundación del club “Panchito Gómez”

 Ingresos en el Ejército Libertador

 

              El día 19 de mayo, día en que el Cristo de nuestra libertad, José Martí, dijo a los patriotas que lo rodeaban: <<Quiero que conste que por la causa de Cuba me dejo clavar en cruz>>, y selló estas palabras con su sangre, convirtiendo en hechos sus palabras al dar su vida fecunda su ideal. Este día de dolor grande para los cubanos se reunieron en el <<Liceo>> un grupo de patriotas cienfuegueros y, jurándose espontáneamente servir a la Revolución y una reserva inquebrantable, organizaron el <<Club Revolucionario de Cienfuegos No 40>>.

              Resultaron electos en ese mismo acto los siempre dignos y buenos cubanos señores siguientes: Presidente, el prócer cienfueguero D. Lino Rafael Hernández y Capote; Secretario, don Francisco Nethol; Vicesecretario. Dr. Fernando Escobar; Tesorero, D. Rafael Carreras; Vocales: D. Miguel de la Torre, D. Francisco Silva, D. Antonio S. Del Villar, D. Martín R. Del Rey, D. Antonio de Argüelles, D. José Rupía y D. Antonio Oviedo, el patriota de todas las épocas. Este Club funcionó durante toda la guerra, prestando innumerables servicios a la causa de la libertad.

              Más tarde, por prudencia, le llamaron <<Club número 40>> y en diciembre de 1896, cuando el gran Maceo cayó en San Pedro con su heroico ayudante, se llamó el club, en memoria del valiente cubano, <<Panchito Gómez>>.

              En Cienfuegos no pudo haber un grupo numeroso que se insurreccionara, como en otros lugares de la Isla, pues una vez rotas las hostilidades, la persecución y el espionaje lo hacían imposible, más se aporto a la revolución un contingente numeroso. De uno en uno, de dos en dos, los más seis o siete, pero en constante ingreso en las filas de aquel ejército glorioso que honra nombrar. Aquel ejército – como todo el que mantiene el derecho y sostiene un ideal justo y legal – era caballeroso con los prisioneros y se sabe ciertamente que uno de estos prisioneros se sintió tan en la justicia entre ellos que se pasó a las filas insurrectas. 

 

El Primer Combate en la Provincia de Santa Clara

 Actividades del Gobierno Español

 

              El primer hecho de armas importante que hubo en la provincia de Santa Clara, ocurrió (según cuentan autorizadas y respetables personas que se encontraban en aquellos lugares) en la jurisdicción de Cienfuegos, cuando una partida de las que se levantaron en armas en la provincia de Matanzas, al mando de Joaquín Pedroso, se pasó al término de Rodas, teniendo un encuentro con la Guardia Civil y el escuadrón <<Tiradores del Damují>>, el día 4 de marzo del propio año 1895 en el potrero “Conucos de Santiago”, cayendo en tierra Villareña el primer luchador de esta guerra que nos liberto del dominio de España.

              En la ciudad se procedió a ordenar la construcción de fuertes, en distintos poblados, barriadas, zanjas para la defensa; volvió a reelegirse para Alcalde a D. Juan del Campo, y se paralizó el proyecto de traer a la población el agua del río Hanabanilla; se llevaron acabo varias órdenes de prisión contra vecinos de esta ciudad, entre ellos los señores Alejandro Cueto, Emilio Rodríguez y Manuel Rodríguez.

 

Organización de la Brigada Cienfuegos

 

              En octubre de ese año se organizó la brigada de Cienfuegos bajo la dirección del Mayor General Mayía Rodríguez, quien nombró al Coronel Rego Jefe de la misma, al Teniente Coronel José González, Jefe de la Infantería; y ayudante al Capitán Suárez, quedando también organizados cuatro escuadrones de infantería.

              En el mes de diciembre acordó el Ayuntamiento dar de baja las contribuciones de las fincas que habían sido destruidas por la guerra, que lo solicitasen.

              Por orden del General Máximo Gómez, las fuerzas que se habían organizado en Cienfuegos, se concentraron en las lomas de la Siguanea para incorporarse a la Invasión.

 

La Invasión

El Combate de Mal Tiempo

 

              A mediados del mismo mes de diciembre (día 15), llegaron a Mal Tiempo, las fuerzas conjuntas de Maceo y Máximo Gómez y en dicho lugar la sección exploradora es sorprendida con una descarga.

              Deteniéndose los cubanos. Máximo Gómez acomete bravo con su gente heroica y el gran Maceo prepara su gente para el combate.

              El adversario se compone de las fuerzas de Bailén, Treviño y Canarias. Gómez con sus macheteros, abre la brecha entre el enemigo y Maceo destroza a filo de machete.

              Llega un refuerzo inesperado a los insurrectos y su jefe, Juan Bruno Zayas, gana fama justa de valiente. Confusión terrible, gritos de triunfos, ayes y quejas atruenan el campo; españoles y cubanos se mezclan...más, dura poco tiempo el combate. El suelo es un reguero de muertos. Dos secciones de Bailén, un escuadrón de Treviño y el batallón Canarias número 42 han sido destrozados, los cubanos adquirieron 150 mausers, setenta remingtons, seis cajas de municiones, botiquín, acémiles, caballos y la bandera.

              Acabó el combate de <<Mal Tiempo>> y del central <<Teresa>> le llegan refuerzos a los españoles. Maceo les carga y el enemigo resiste, mientras Gómez hace retirar otro refuerzo enemigo. Los cubanos incendian los campos de caña que los rodena y los españoles, amparados por la línea del ferrocarril, se desplegan, salvándose de ser aniquilados porque el fuego y el humo les impiden realizar el ataque a las fuerzas cubanas.

              Entonces los libertadores organizan una fuerza de infantería con el parque tomado a los españoles, y estas fuerzas detienen y hacen retirar al enemigo. Ha pasado la brega, los cubanos pasan lista; cuatro muertos, entre ellos un ayudante de Maceo y 23 heridos, son los daños recibidos en esta larga contienda, que demuestra el prodigio de aquellos hombres que no necesitaban cometer asesinatos para vencer.

              Al día siguiente la vanguardia insurrecta destrozó a machetazos a la guerrilla de Lajas.

 

Actividades Españolas

José Acebo Quintero

 

              El gobierno español intensificó la actividad de reforzar la ciudad y de vigilancia.

              El día 25 de diciembre (día de Pascuas), entró en capilla después de habérsele formado consejo de guerra, el español, teniente del ejército cubano, José Acebo Quintero, el cual demostró una serenidad y un valor admirable, tanto en el consejo como en la ejecución, que fue llevada a cabo en la mañana del día 26 y en un lugar apartado de la ciudad. Porque en esta guerra no fusilaban en Marsillán como en la Guerra de los Diez Años, sino en el camino. <<A la Habana por tierra>> decían ellos, se llevaban a los prisioneros de guerra y a los presos políticos y todos sabían lo que querían decir con esas palabras. A poco andar los disparos daban a conocer que no era el camino <<de la Habana>> el que había tomado el mártir, sino el camino de la Gloria.

 

La Invasión Continua Adelante

Llegada de Weyler, el Cruel

 

              La invasión que había atravesado el río Hanábana y librado una intensa campaña en Matanzas, retrocedió volviendo hasta muy cerca de Cienfuegos y Máximo Gómez fundó un hospital de sangre en la Ciénaga de Zapata.

              Desde este momento emprende de nuevo el avance hacia occidente y no hay quien lo contenga. El día de año nuevo, (1986) entra triunfante en la Habana, la atraviesa de brega en brega dejando en libertad a las guarniciones españolas después de tomarles el parque de guerra, que el que mantiene la Justicia y la Libertad, jamás asesina indefensos.

              Maceo penetra en Pinar del río, que fue un reguero de triunfo hasta llegar a Mantua.

              Martínez Campos se desconcierta y presenta la renuncia de su cargo y el día 10 de febrero de 1896 llega el carnicero Valeriano Weyler. 

              Este cruel general, era conocido en Cuba por sus iniquidades en la guerra del 68 bajo las órdenes del <<feroz Conde de Valmaseda>>.

              La guerra que desarrolló entonces el ejército español – aunque hay excepciones – no fue entre enemigos que se batían en el campo del honor: era el crimen – deshonra de aquel que lo comete y que hiere el corazón de la patria que representa – era el atropello bárbaro de ancianos.  Mas como el que lucha contra la justicia y la libertad de un pueblo que las exige porque conoce sus derechos, tantos crímenes solo sirvieron a aquel ejército para que quedaran grabados en la historia.

 

La Reconcentración

 

              En Cienfuegos, como en todas partes de la Isla, comenzó la reconcentración de las familias del campo a la ciudad, fatal medida adoptada por el General Valeriano Weyler, para que no auxiliaran a los insurrectos; y, a pesar de las zonas de cultivo que ordenaron en la ciudad, llegó el día en que bien podía compararse Cienfuegos (como todas las poblaciones de Cuba) a un cementerio en que los muertos hubieran salido de sus tumbas pues pululaban por sus calles criaturas esqueléticas, envueltas en harapos, minadas de paludismo y necesidades, pidiendo, no ya ropas y medicinas, sino algo con que mitigar el hambre que los devoraba. Desarrollóse este año otra epidemia variolosa y fue necesario habilitar un hospital epidémico y dos coches especiales para dedicarlos, uno a trasladar enfermos al hospital y el otro para conducir a los muertos al cementerio. A este último le llamaba el pueblo <<La Lechuza>> y como los infelices que morían eran sacados inmediatamente de sus casas, muy a menudo se oía en la noche el ruido monótono de aquel carro, que parecía un baúl muy grande con ruedas. Muchas vidas segaron las epidemias en esta última guerra para emanciparnos de España. Familias hubieron que quedaron con tres, dos y hasta un individuo.

              El Alcalde, don Juan del Campo y los médicos municipales, trabajaron por combatir la terrible enfermedad, trayendo novillas bien inoculadas de vacunas, lo cual dio muy buenos resultados, pues es la vacuna el remedio por excelencia para contrarrestar la epidemia de tan desastroso mal.

              Se construyeron varios fuertes más, costeados por los vecinos y el Ayuntamiento, teniendo el comercio y demás beneficiados que sufragar los gastos por medio de una derrama.

              Se nombró una comisión para trabajar por la traslación de la capital de provincia a esta ciudad, pues por derecho correspondía a Cienfuegos lo que se reclamaba.

 

Actividades Insurrectas

Labor Patriótica Femenina

 

              En el mes de marzo de este año 1896 el General Maceo ascendió a coronel al bravo Joaquín Rodríguez del Rey y más tarde fue nombrado Coronel del <<Regimiento de Yaguaramas>>, que se distinguió notablemente en esta guerra.

              El día 13 de mayo se constituyó el club patriótico <<Cubanita>>. La directiva de dicho club era la siguiente: Presidenta: Srta. Rita Suárez del Villar; Vicepresidenta: Srta. Antonia Clark; Secretaria: Srta. Martina Torralbas; Vocales: Srtas. Caridad García, Amalia González,. Josefa Trujillo, Natividad Hernández, Aniana García y Sra. Elvira Reyes de Cárdenas.

              Hay que hacer especial mención de la virtuosa Srta. Rita Suárez del Villar (<<Cubanita>>), la valiente presidenta de este club. Ella exponía constantemente su vida almacenando en su casa todos los materiales de auxilio que las patriotas y dignas cienfuegueras que componían esta directiva, lograban reunir,  auxiliadas por infinidad de señoras y señoritas de esta ciudad, así como de caballeros que también figuraron en este club.

              De su propia casa sacaba valientemente su hermano – el patriota Victoriano Suárez del Villar – todos los socorros, para llevarlos a Cayo Campo, donde eran recogidos por una comisión que los distribuía convenientemente entre los revolucionarios. Aniquilada físicamente, consumida, trabajaba Ritica Suárez del Villar por esta Patria. Todos la creían constantemente enferma; pero no sabían que eran los sufrimientos y las angustias por Cuba los que le acababan la vida. Porque Ritica, una vez alcanzado su ideal, recobró su salud.

              Más tarde – ya en la Republica – en noviembre de 1937, al constituirse en ésta el patriótico <<Cómite Pro-Homenaje a Bayamo>> presidido por el Dr. Manuel F. Vallecillo, siendo Tesorero y Secretario los señores Antonio Oviedo y Raúl Ugarriza respectivamente; entre los vocales figuraba la siempre patriota Srta. Rita Suárez, a la que, el 10 de octubre de 1938, le fue justamente otorgado en la propia <<Ciudad Monumento Nacional>> al premiar los méritos de la digna <<Cubanita>>; de la cual dijo el insuperable Caudillo Grl. Máximo Gómez: <<La considero, no como a un General de Brigada, sino como a un Mayor General>>. Tal fue su labor patriótica, tales son sus méritos.

              También en este año 1896 se constituyó otro club femenino revolucionario, el  club <<Esperanza del Valle>>, presidido por otra mujer que brilló por su patriotismo y sus virtudes en Cienfuegos, la señora Edelmira Guerra de Dauval, cuyos nobles empeños aportaron tanto bien a la causa cubana como los de la <<Cubanita>>. La digna Directiva de este club era: Presidente: Sra. Edelmira Guerra de Dauval; Vicepresidente: Srta. Clemencia Mena; Tesorera: Sra. Carlota Hernández de Romero; Vicetesorera: Sra. Rosario Abreus de Quiñónez, Vocales: señoritas Ana Fernández y Velasco, María Guerra, Clotilde Fernández, María Rodríguez de Caneda y Manuela de Quirós, los Sres. Francisco Silva y Antonio Oviedo. Presidente de Honor: Sra. Dora Galárraga y Paradela y el Sr. Javier Reguera.

 

La Expedición del Dauntles

Prisión Injusta de los Médicos Cienfuegueros

 

              Un hecho importante ocurrió en el río San Juan a mediados del mismo octubre de 1896, el vapor expedicionario Dauntles, al mando del capitán John Obrien, desembarcó una expedición mandada por el Brigadier Miguel Betancourt y el Coronel Joaquín Castillo Duany. La Expedición desembarcó felizmente, alejándose el Dauntles sin ser visto por el enemigo; pero al efectuarse el traslado del alijo, de la costa al interior, fueron vistos por la oficialidad del cañonero español Ardilla, que se extrañó de ver varios hombres, etc., en aquellos lugares tan poco frecuentados, dieron inmediatamente el aviso a Cienfuegos, y al acudir el cañonero Contramaestre decidieron desembarcar la marinería, librándose un fuego que duró cinco horas seguida, y apoyados por los cañoneros del Ardilla y el Contramaestre lograron tomarle a los cubanos gran cantidad de mausers, remingtons, machetes, piezas de un cañón que los patriotas habían retirado ya de la costa y nueve cajas de medicinas y vendajes, que habían sido enviadas por el Club Federico de la Torre, desde Florida.

              Un hecho ocurrido a fines de este año conmovió al pueblo de Cienfuegos, inesperadamente fueron detenidos y encarcelados gran número de señores muy considerados en esta sociedad, entre los que figuraban muchos doctores en medicina; entre éstos los Dres. Manuel E. Altuna y Luis Perna, que con los demás caballeros formaban un total de más de treinta.

              Al temer por la vida de personas tan estimadas, el pueblo estaba entristecido y angustiado. Pero... a sus médicos – los médicos tan justamente queridos por la humanidad – los estaban encarcelando. A los médicos, tan bien considerados por el pueblo, los llevaban en montón y a pie por la calle como si hubieran sido malas personas. Por eso los cienfuegueros estaban con angustia aquel día en que la naturaleza misma parecía de duelo – porque el cielo se ensombreció con nubarrones negros – como las conciencias de los que arrebatan a los enfermos una gran esperanza; su médico.

              Una vez presos, los acusaron de pertenecer a un Club Político presidido por el Dr. Luis Perna, cuyo Secretario era el Sr. Manuel Mestre, siendo Tesorero el Dr. Rafael Figueroa.

              Dos días estuvieron presos, al cabo de los cuales fueron puestos en libertad, sin notificárseles cosa alguna. Supónese que no podrían confirmar la acusación; pero en el pueblo se dijo que este hecho había sido ocasionado por ocurrencias y desórdenes de algunos jefes españoles.

 

El Único Cañonazo Naval por la Independencia de Cuba, en Expedición Integrada por Cubanos, fue Disparado Junto a la Boca del Río San Juan

 

              El día 19 de diciembre de 1896, a las 10:30 de la noche, cruzaba frente a nuestras costas –procedente de Fernandina (EE.UU.) el barco expedicionario <<Tres Amigos>> con una gran carga de pertrechos de guerra, destinados al Jefe del Cuarto Cuerpo del Ejército Libertador (el de las Villas) General Francisco Carrillo. A esa hora de la noche se detuvo a un cuarto de milla de la boca del río San Juan donde se proponían desembarcar los expedicionarios; estaban reconociendo las costas mientras preparaban un bote explorador que iría a tierra, cuando uno de los expedicionarios, El Ingeniero Pagliuchi, vio claramente una lancha cañonera, española que se internaba por el río. El jefe de la expedición que era el Coronel Federico Pérez Carbó, dio orden de alejarse rápidamente del lugar – con el fin de salvar el cargamento – más por un error del Capitán, en vez de alejarse se acercaron a la costa.

              La cañonera española, observando el avance del <<Tres Amigos>>, salió a perseguirlo disparándole consecutivamente sus cañones. El <<Tres Amigos>> sufrió serias  averías, en la banda de babor, en los cristales y en la máquina, que se desnivelo, por lo que comenzó a funcionar con irregularidad. En esta situación el Coronel Pérez Carbó ordenó disparar con un cañón Hotchkiss de doce libras que llevaban, procediendo el valeroso artillero Teniente Coronel Ignacio Medrano a disparar el primer, y único cañonazo naval disparado por cubanos en la lucha por la libertad de Cuba, salvando, con el glorioso disparo, el magnífico cargamento, así como la vida de aquellos valientes, pues el cañonazo cubano alcanzó la chimenea de la cañonera española, la cual desistió de la persecución, refugiándose en la boca de Río Hondo ( en Trinidad) así como otro cañonero español, de mayor tamaño que fue llamado de fuegos artificiales y luces, y que acudió al suceso; después de disparar cuatro cañonazos más también abandonó la persecución, pues el  <<Tres Amigos>> se había alejado hacia el sur y luego al oeste internándose por el golfo, poniendo a salvo su importante carga y gloriosos expedicionarios.

 

Historia de Cienfuegos de 1897 a 1898

Reina

 

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