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De
1868 a 1872 Los primeros años de guerra. Declaración de libertad de los esclavos La Guerra de los Diez Años
En
enero de 1869 llega a gobernar Cuba el Capitán General Lersundi,
desarrollando una política anti liberal y creando comisiones militares
para que juzgasen a los reos, cómplices y encubridores de los delitos de
homicidio, robo e incendio <<cuales quiera que fueran las
circunstancias en que se cometieron>>.
Esta
comisión de militares sólo sirvió para venganza y opresión y para
vejar a infelices campesinos, inocentes de tales faltas.
La
jurisdicción de Cienfuegos contaba con 140 ingenios y el aumento de la
población era de 2442 habitantes, quedando Cienfuegos, en un estado que
publicó la Gaceta, en tercer lugar entre
los pueblos de mayor producción.
El
Gobernador Quitana se empeño en mejorar la enseñanza en Cienfuegos y
para ello propuso primero duplicar el número de escuelas e instituir las
clases nocturnas y, más tarde se elevó una propuesta para construir un
acueducto, trayendo agua del río Hanabanilla, más el General Lersundi,
que se oponía a todos los empeños de adelantos, puso obstáculos a todo.
Suprimió la Escuela Normal de Guanabacoa, que dirigían los PP.
Escolapios, he hizo una proposición al Ayuntamiento de esta Villa para
que se suprimiese la Escuela Superior. Lo que no se hizo por el empeño
del mismo Ayuntamiento. El periódico El Fomento, de Hurtado del Valle,
desapareció en diciembre, pero apareció otro llamado El Pabellón
Nacional que era partidario del régimen militar.
Varios
meses estuvo Lersundi en Cienfuegos y le recibieron las autoridades e
integristas con besamanos, repiques de campana, baile y un banquete en el
Ayuntamiento; y se le hizo un arco de triunfo con una dedicatoria al Capitán
General. Lersundi pidió un memorándum de las necesidades y bienes que él
pudiera realizar para la Villa, se las presentaron y el Capitán General
hizo muchos ofrecimientos que no cumplió.
Más
tarde en una protesta de adhesión a su Gobierno le llamaron <<El
Salvador de Cuba>>.
Las
reformas pedidas por los cubanos, interpretadas de mala fé por el
gobierno español, resultaron una nueva opresión para el país, pues se
aumentaron considerablemente las contribuciones.
Y
llegó el 10 de octubre de 1868 y se conmovió la Isla al soplo de
justicia y libertad que venía de oriente. Porque el <<Grito de Yara>>
no fue sólo en demanda de independencia, sino también el grito grandioso
de justicia humana que decretó la libertad de una raza, que yacía
agobiada injustamente bajo el peso de la soberanía de Céspedes y los
hombres del 68 encarna la dignidad y la justicia de la raza humana. Cubanos
y Españoles se preparan para la guerra en Cienfuegos
Los
cienfuegueros se apresuraron a crear una <<Junta
Revolucionaria>> igual a las que se formaron en el resto de la Isla,
en la que figuraban entre otras personas de significación los señores
Adolfo Cabada, D. Félix Bouyón, D. Germán Barrios, D. Juan, D. Antonio
y D. Agustín Díaz de Villegas, D Rafael Cueto, D. Luis de la Maza
Arredondo y el gallego D. P Insúa.
En
la Villa se formaron batallones de voluntarios y una compañía llamada
<<Cazadores Ligeros>> y se impusieron multas y prisiones a los
que transitaran por las calles después de las once de la noche. Para
hacerlo era menester llevar una luz en la mano. Estaban exceptuados en
esta orden las personas de representación. Los batallones y compañías
tenían que ser costeados por los vecino.
El
Sr. Quintana gobernó dos años y meses, haciéndose querer de todos por
sus decidido amor a la enseñanza. Fue sustituido por el Coronel D. José
Merás, que era intransigente y concordaba con el elemento exaltado del
partido español. Injusticia de los Españoles y el Levantamiento de los Cienfuegueros Hotel La Unión
En
esta época volvió a gobernar a Cuba el General D. Benigno Dulce y Garay,
quién venía decidido a terminar la guerra; dio libertad a la imprenta,
puso en libertad algunos presos políticos e hizo ofrecimientos de grandes
bienes, asegurando a una comisión de cienfuegueros que fue a felicitarlo
<<que tenía fuerza necesaria para reducir a la razón y al deber a
los insensatos>>, ¿Eran Carlos Manuel de Céspedes y los hombres
del 68, insensatos? ¿Tenían razón? ¿Cuál era el deber de los cubanos?
En
enero de 1869, por haber recibido una pedrada un voluntario que estaba en
formación, el Comandante Militar Salinas ( a quién había entregado Merás
el gobierno de la Villa) publicó, entre otras palabras: <<he
ordenado a los jefes de las fuerzas que guarnecen esta cabecera que
repelan toda agresión con las armas>>.
Llegó
el día 7 de febrero, día señalado por los revolucionarios cienfuegueros
para lanzase a la jornada del derecho y el decoro.
Ascendieron
a más de tres mil los patriotas que se encontraban bajo las órdenes del
Comandante (que lo había sido del ejército americano) Adolfo Cabada, D.
Juan Díaz de Villegas, D. Félix Bouyón, D. Jesús del Sol y D. Luis de
la Maza Arredondo.
Mil
estaban armados con armas de fuego y el resto con machetes. Ese mismo día
fue quemado el puente de Arroyo Grande, en la línea del ferrocarril,
también fue cortado el telégrafo y detenido el tren que se dirigía de
Cienfuegos a Santa Clara. Según consta en las escrituras de la época, se funda en 1869 "La Unión" situado en las calles De Clouet y San Fernando, surge de la fusión de dos inmuebles y de ahí su nombre. Siendo en 1885 que se produce la unificación de los dos inmuebles, construidos por Pedro Dorticós y Gómez de Leys - cuñado de Don Tomás Terry Adams - y su primer propietario en arriendo fue Faustino Robés.
Digna Contestación de los Cubanos y Actividades Cubanas y Españolas El día nueve estando acampados los revolucionarios en Manicaragua la Moza, recibieron una comisión de personas de Santa Clara, que les proponían la Autonomía a cambio de la paz; proposición que contestaron los patriotas con las palabras siguientes: <<No aceptamos proposiciones de paz que no estén basadas en la independencia>>
En
la Villa fueron reducidos a prisión D. Enrique Edo y Domingo Santí,
Directores de los periódicos El Telégrafo y El Negro Bueno, publicándose
solamente en la Villa El Pabellón Nacional. También mediante una lista
de sospechosos fueron encarcelados unos cincuenta vecinos.
Varias
veces se corrió que los revolucionarios atacarían a Cienfuegos, se
tocaba, <<llamada y tropa>> y el pánico se apoderaba de la
población. Por estas alarmas muchos vecinos emigraron, al campo unos, y a
la Habana y al extranjero otros.
En
el mismo febrero fue destruido por los revolucionarios el puente
<<Santa Cruz>>, en Candelaria, a una legua de la Villa,
quedando por esto interrumpido el tráfico por ferrocarril. Fuerzas
Locales – Primer Fusilado –
El
gobierno creó nuevas fuerzas locales nombradas <<Francos de
Cienfuegos>>, Chapelgorris (de quienes se dice cometieron una
infinidad de crímenes, de atropellos e iniquidades), y <<Guías de
Cienfuegos>> y se construyeron fuertes, barricadas, etc.
El
Ayuntamiento tuvo que hacer empréstitos; infinidad de Cienfuegueros
fueron reducidos a prisión y enviados a la Habana y se comenzó a fusilar
patriotas en las playas de Marsillán, en un lugar poco más al oeste del
lugar en que Cienfuegos ha perpetuado la memoria de sus Mártires. El
primero que cayó heroico fue un cienfueguero, un buen padre de familia,
Juan Bautista Capote y López, de Villavicencio, que operaba por el término
de <<lechuzo>> (hoy Rodas) donde fue entregado por un traidor
y hecho prisionero. Le formaron consejo de guerra a las ocho de la mañana
y lo condenaron a muerte por el delito de infidencia. A las dos de la
tarde fue confirmada la sentencia, que Capote firmó; y allí, en la playa
–siempre triste- de Marsillán, formado el cuadro con soldados del
batallón de <<Cazadores de Simanca>>, hicieron arrodillar a
aquel hombre indefenso, quien al adelantar los individuos para la
descarga, exclamó <<Virgen de la Caridad. Mis hijos. Viva
a...>> No pudo decir Cuba porque cuatro plomos atravesaron su cuerpo
y le llevaron la vida.
Da
dolor pensar cuantos hechos como éste se repitieron en Marsillán en los
diez años que duro la guerra. ¡Cuán menudo redobló el tambor fatídico
anunciando que Cuba perdía un hijo por la libertad! Siguen los fusilamientos – Aumenta el número de insurrectos – Filantropía de D. Tomás Terry
Manuel
de Jesús Ramírez, Ramón Carea, Benito Cancio, José Rafael Leyva,
Antonio Luciano Sanz, que obligado a formar parte del batallón
<<Cazadores de Valmaseda>> gritó, estando
en formación: “¡Viva Cuba Libre!”, fue fusilado por esto,
como los antes mencionados; y tantos más que es imposible enumerarlos.
Alto concepto del derecho de hombres tuvieron los constituyentes de 1901
cuando prohibieron en la Constitución la pena de muerte por causas políticas.
Por
haberse incorporado al ejército cubano gran número de socios y por estar
presos otros, o señalados como sospechosos, la “Sociedad Filarmónica”
cerró sus puertas, abriéndose el “Casino Español”, que se convirtió
en centro político integrista, del poder Español.
El
Coronel Merás volvió a gobernar en la Villa. Los cubanos seguían
engrosando las filas insurrectas y D. Tomás Terry regaló a los pobres de
Cienfuegos $10,000 Jefes
y Fuerzas Cubanas que se Distinguieron
El
General Cabada, Jefe de las Fuerzas de las Villas, y por órdenes de
Carlos Manuel de Céspedes, comenzó a quemar los ingenios de azúcar, que
de 141 que habían en la jurisdicción, el número quedó bien reducido.
El Gobierno español exigió a los contribuyentes $10,000 mensuales para
sostener la guerra.
Por
las zonas de Rodas, Palmira y Abreus se distinguieron las fuerzas cubanas
al mando del General Félix Bouyón;
las de Jesús del Sol, por Yaguaramas, Cartagenas y Aguada de
Pasajeros; y Juan Díaz de Villegas, por Camarones, Arimao, Rancho Capitán,
Hoyo de Padilla, Lomas de la Siguanea y otros lugares. El Mayor General
Adolfo Cabada se trasladó a Oriente, donde murió de fiebres y quedó de
Jefe de las Villas Juan Díaz de Villegas.
En
la Villa se suprimió la Escuela Primaria Superior, se estableció el giro
mutuo por telégrafo y el día 7 de diciembre se efectuó la bendición de
la iglesia parroquial cuya reforma había costado más de $50,000 a las
familias cienfuegueras. Nuevos
Mártires – Riqueza de Cienfuegos –
El
año de 1870 fue muy fatal por la crueldad de los gobernantes. En el campo
mataban a los cubanos por la voluntad de cualquier jefe de guerrilla y en
las playas de Marsillán cayeron los mártires Ramón Gras, Andrés Díaz
Castellanos, José Castillo, Juan García, Germán Barrios, José Cayetano
y el Padre Francisco Esquembro (porque en Yaguaramas bendijo a una bandera
cubana); gran número de cienfuegueros ingresaron en la cárcel y se
embargaron los bienes a los revolucionarios. Era Gobernador de Cienfuegos
el Coronel Franch.
El
General Arredondo y su ayudante Rafael Fernández de Cueto, fueron
fusilados en Batabanó al intentar revolucionar la Habana.
Entre
otras personas deportadas de Santa Clara, llegó a Cienfuegos la Srta. Ana
Fernández y Velasco, gran benefactora de esta sociedad y el Gobernador
Franch entregó el mando al Coronel Vicente Villares.
A
pesar de la guerra el distrito agrícola de Cienfuegos produjo este años
más de $6.000,000 y entraron en el puerto más de 500 buques. Adversidad Cubana y Paz en Las Villas – Importancia del Puerto de Jagua –
El
año de 1871 fue tan funesto como el anterior y, por orden del Brigadier
Portillo, fueron tantos los presos políticos que tuvieron que habilitar,
como cárcel el hospital militar. Entre estos presos se encontraba el
licenciado en medicina Sr. Isidoro Castiñeyra y Cintra, que estuvo en
prisión durante nueve meses.
En
el campo insurrecto, faltos de pertrechos de guerra y por haberse
presentado algunos jefes, Juan Díaz de Villegas pasó a reunirse con la
división de Camagüey, llevando el dolor profundo de dejar al único hijo
que tenía, prisionero del enemigo. Este joven patriota fue víctima de la
traición de un fingido amigo, que al estrecharle la mano en el campo de
la revolución, no la soltó hasta que las tropas enemigas, avisadas por
él, no hicieron presa en el valiente cienfueguero. Leopoldo Díaz de
Villegas fue fusilado en la playa de martirio de Marsillán. El ejemplo
heroico de este joven cienfueguero, que prefirió la muerte a traicionar a
su causa, porque era justa, no debe ser olvidado, así como que ha sido
seguido por numerosos jóvenes cubanos en distintas épocas. ¡Gloria a
ellos!
Con
la retirada de las fuerzas cubanas a Camagüey quedó pacificada Las
Villas.
En
este año quedó Cienfuegos en comunicación directa con la Habana, por
ferrocarril y se abrió la primera casa de préstamos, y una terrible
epidemia de cólera atacó a las población tan intensamente que hubo días
en que murieron 200 personas.
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