De 1820 a 1848

 

De 1820 a 1848

 

Años de contratiempos y grandes adelantos

 

              El año de 1820 comenzó con alegría, pues el 14 de enero llegaron en un bergantín americano, 64 colonizadores, y el día 20, en otro bergantín, también americano, cincuenta más, que dieron esperanzas y aliento a los fundadores. También este día 20 nació el primer niño, hijo del culto gaditano don Andrés Dorticós, Secretario del Fundador y primer Escribano de Gobierno y de su esposa doña María del Carmen Leys; le pusieron por nombre Luis Fernando Domingo y su padrino fue don Luis De Clouet, quién le regaló una caballería de tierra.

              En este año, arribaron a Jagua, en diferentes épocas, distintas embarcaciones, trayendo varios colonos, y el día 22 de marzo se vendieron las primeras tierras en Jagua, consistentes en una caballería del Sitio Dolores, por el precio de cien pesos, comprada por D. Agustín Arango.

 

Disgustos y Cambio de Gobernadores

 

              Descontentos los colonos por las rencillas que ocasionaba el carácter altivo, exigente, autoritario, desconfiado y colérico, unido al despotismo de la educación militar de De Clouet, elevaron una queja al gobierno de La Habana y éste fue llamado a la Capital, entregando el mando y dirección de la colonia a don José Ramírez de Arellano.

              Don Luis había dividido (según decía el mismo) a los habitantes de Jagua en dos clases, una era la de sus amigos, a quienes llamaba honrados, fieles, adictos, etc., y otra era – como el expresaba – los monseritos, los letreros (los literatos e innovadores) a quienes calificaba de vagos soñadores. Ramírez fue imparcial; cortó los abusos y trató igual a todos; pero los partidarios de De Clouet elevaron una instancia al Gobierno General y el fundador fue restituido en el mando y dirección de la Colonia.

 

Más adelantos – Primera Iglesia –

 

              Por orden del gobierno fueron compradas cien caballerías más y repartidas entre los colonos; se cercó el cementerio y la colonia Fernandina de Jagua fue dividida en cuatro barrios: Cienfuegos, De Clouet, Cagigal y Ramírez; se estableció el primer mercado (en la calle San Fernando) y se volvieron a repartir tierras entre los colonos.

              Mas otra vez las arbitrariedades de De Clouet volvieron a despertar odios entre los colonos y rencillas con el Gobierno de Trinidad, por lo que veintinueve de aquellos desertaron, y temeroso D. Luis que aumentara el disgusto, hizo promesas y prestó dinero a los descontentos, con lo que logró retener a éstos. También volvieron las enfermedades y perecieron varios colonos.

              Termina este año con la celebración de la primera misa el día 8 de diciembre (día de la Purísima Concepción) en un bohío de yagua y guano que estaba en el lugar que hoy ocupa el altar mayor de nuestra Iglesia Catedral. Ofició en la misa el Padre Antonio Loreto Sánchez (que era el capellán del Castillo de Jagua). Esta capilla tan rústica se conocía con el nombre de La casa de doña Sol o La morada de la gran señora.

              En el año 1821 siguieron llegando nuevos colonos de distintos países y ocurrió la primera defunción en el poblado, siendo la finada Doña María Elena de Rivas (era cubana); y el primer matrimonio de blancos.

 

Labor de Hourrutiner

   

              Hourrutiner nació en La Habana el 24 de junio de 1776, falleciendo en la misma ciudad el 1º. de junio de 1832. Era hijo de don Pedro Benedit Hourrutiner, Gobernador de la Florida. En 1815 fue nombrado Comandante del Castillo de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua, siendo en 1819 uno de los firmantes del Acta de la Fundación de la colonia Fernandina de Jagua. Fue propietario de algunos solares y terrenos en Fernandina y en mérito a los servicios prestados durante los primeros años de la Colonia, lleva su nombre una de las principales calles de la Ciudad.

              D. Luis De Clouet (el <<tirano de Jagua>>, como le decían los que él no contaba entre sus fieles) le entregó el mando de la Colonia a don Joaquín Hourrutiner (que era el comandante militar del Castillo de Jagua) para dirigirse a España. Hourrutiner suprimió el partidismo y estrechó los lazos de amistad entre los colonos.  

 

La lucha con los <<Yunquinos>> y vuelta de De Clouet

 

              En 1822, dado el aumento del movimiento comercial en el puerto, se estableció la primera oficina de aduana en Fernandina de Jagua.

              En 1823 la vida era tranquila entre los honrados y laboriosos colonos, exceptuando algunos disturbios de poca importancia; pero llegó de Casta Firme un hombre de malos antecedentes llamado Carlos Ramos y trató de sublevar una parte de los colonos para libertar la Colonia; pero esto no dio resultado y entonces propagó, injustamente, que los franceses de Jagua querían adueñarse de la Colonia, y, reunido al perverso Antonio Gómez de Souza, formó un grupo de cuarenta hombres con el nombre de los Yunquinos, para atacar a los franceses que vivían en la Majagua; avisados los franceses, los esperaron en el lugar conocido como La Ceiba (en la carretera de Caunao) donde tuvieron un encuentro, quedando rendidos los Yunquinos y su jefe.

              En 1824 se formó el primer padrón resultando Fernandina de Jagua con 1823 habitantes y muchos adelantos, volviendo De Clouet a gobernar la Colonia con el cargo de Teniente Gobernador (1)

 

El Título de <<Villa Cienfuegos>>, Constitución del Ayuntamiento y Fin del gobierno de De Clouet y su hijo 

 

              El 20 de mayo de 1829 (había cumplido la Colonia 10 años de fundada) el Rey de España concedió a este pueblo Título de Villa de Cienfuegos (en honor del Gobernador de Cuba José Cienfuegos) declarándola capital de la Colonia, y el 2 de octubre de 1830 quedó constituido el Ilustre Ayuntamiento.  

              En 1829 nace en Cienfuegos Clotilde del Carmen Rodríguez y López ( La hija del Damují). Fue la primera maestra que enseñó la instrucción primaria a los niños cienfuegueros. Exquisita poetisa y patriota. Autora de la Bandera de Cienfuegos que bordó para que el General Germán Barrios llevara como estandarte a los patriotas que marchaban al campo de la revolución. Murió en su ciudad natal el 15 de abril de 1881.

              Según el padrón del año 1830 Cienfuegos ocupaba el 4to lugar en la Isla de Cuba en cuanto al número de emigrantes de Asturias.

              A fines de 1833 entregó De Clouet, el mando de la Villa a su hijo D. Alejandro y al poco tiempo éste pasó para España tomando dicho gobierno el Crl. Mariano Herrera.

              A D. Luis De Clouet y a su hijo se les formó un juicio de residencia, quedando retirados del gobierno de la Villa.

              Triste, pero aprovechable enseñanza la del hacer de este hombre cuyo egoísmo, cuya falta de amor a la humanidad, le arrastró siempre a deshacer el bien que pretendió realizar. Hay documentos para demostrar que si no hubiera sido por las bondades (de protección e igualdad a sus semejantes) de don Agustín de Santa Cruz y su familia, don Alejandro Ramírez y don Francisco de Arango y Parreño, la Colonia Fernandina de Jagua no habría podido subsistir o no hubiera alcanzado el grado de progreso a que llegó en tan poco tiempo. Este hecho nos demuestra que sólo el bien común es capaz de traer felicidad y el engrandecimiento de la patria; y el agradecimiento eterno de los pueblos a sus próceres.  

              En 1837 se inaugura el teatro Isabel II en la calle San Carlos entre Santa Isabel y San Luis.

 

El buen Gobierno de Carlos Tolrá y la muerte del Prócer 

D. Agustín de Santa Cruz  

 

              En 1839 tomó posesión del Gobierno el Crl. Carlos Tolrá quien hizo grandes bienes, comenzándose la enseñanza gratuita para los niños pobres.

              Nace en Cienfuegos, el 9 de febrero de 1841 Antonio Hurtado del Valle conocido con el seudónimo "EL Hijo del Damují" considerado como una de las personalidades que dio mayor esplendor a la poesía revolucionaria en la Guerra de los Diez Años, distinguiéndose entre ellas el canto guerrero "A las Villas". En el prólogo del libro "Los Poetas de la Guerra" Martí hace alusión de él.

              Un hecho triste ocurrió el día 11 de noviembre de 1841, el fallecimiento de don Agustín de Santa Cruz.

              La muerte de aquel cubano que tan gratos recuerdos ha dejado por su honradez, su caridad, su amor a la Villa y a los colonos – desde aquellos primeros tiempos de la fundación – fue un verdadero duelo para el pueblo; su entierro una sincera demostración de cariño y gratitud. El luto que se guardo en todos los hogares de Cienfuegos duró quince días.

 

Comienzo del Gobierno de Labra y Grandes adelantos

 

              En 1844 tomó el gobierno de Cienfuegos, D. Ramón María de Labra. Este Gobernador, de muy grata recordación en Cienfuegos, gobernó durante cinco años con el beneplácito de todos. Durante su mando se organizó el alumbrado público, se aumento la producción agrícola e industrial, se publicó el periódico comercial Hoja Económica de Cienfuegos y se dio gran impulso a la enseñanza, pues se establecieron varios centros de cultura y recreo, entre ellos el Liceo Artístico y Literario, cuya apertura se verificó el día 23 de mayo de 1847.

              El Liceo, además de un centro de recreo, fue un gran centro de instrucción.

              También se construyo un lazareto en Punta Ladrillo costeado por los vecinos pudientes, y varios solares de la parte norte fueron cedidos para una plaza a la que se dio el nombre de Plaza Labra (hoy Parque Villuendas)  

 

Muerte del fundador y considerables adelantos

 

              En diciembre de este mismo año se recibió la noticia del fallecimiento del fundador don Luis De Clouet, Conde de la fernandina de Jagua ( título que le había concedido la reina doña Isabel II). En años anteriores De Clouet había enviado tres exposiciones a la reina intercediendo a favor de la Colonia Fernandina de Jagua, pero no obtuvo resolución alguna en este asunto.

              Su muerte fue muy sentida en la Villa y se hicieron honras fúnebres por su alma, en la Iglesia Parroquial.

              También en este año se empezó a construir el faro a la entrada del puerto y se estableció un vaporcito para el tráfico en el puerto.

              El adelanto comercial de Cienfuegos aumentó considerablemente este año, cuyo movimiento marítimo fue en este año de 1848; 195 buques entrados y 186 salidos; y las rentas de la Villa ascendieron a $240,000.00 un aumento notable sobre los años anteriores.

              En 1848, cuando España termina e inaugura los 29 kilómetros del primer tramo del ferrocarril Barcelona-Mataró, Cuba cuanta con 618 kilómetros de vías férreas y diez años después duplica esta cifra. A estos ferrocarriles de la zona occidental siguen muy pronto los de la zona centro y oriental de Cuba.  Desde Cienfuegos parte una línea hasta Cruces, donde nacen dos ramales, uno a La Esperanza y otro a San Marcos. Sagua se comunica con dos líneas: Cifuentes al mar y Carahatas a Quemados de Güines. Los antiguos capitales rebeldes de Puerto Príncipe unen su ciudad con el puerto de Nuevitas, con una línea de 72 kilómetros. En Oriente aparecen las vías Cobre-Punta de Sal, Santiago-Cristo y el gran ferrocarril de Guantánamo. 

              El ferrocarril fue en cierta forma un elemento estructurador del paisaje. No se traza sobre campos vírgenes, sino que se dirige entre cañaverales, cafetales y vegas sobre la tierra domeñada y los antiguos caminos carreteros.

              

(1) En 1825, los fueros y autoridad de De Clouet no reconocía límites. La persecución, amenazas e insultos a don Agustín de Santa Cruz fueron tantas que éste tuvo que abandonar a Jagua y trasladarse a Trinidad con su familia y llegó hasta despojarlo de nueve caballerías de terreno, de lo mejor del hato de Caunao y del Sitio <<La Feliz Casualidad>>; y según un documento del síndico D. Mariano Muñoz, <<destacó diez o doce soldados con un sargento a sus mismas tierras, a las del ingenio, con órdenes terribles>>, y con el asombro e indignación de todos, llegó a reducir a prisión a Santa Cruz. También suspendió el único periódico que se editaba por entonces, manuscrito, el cual se llamaba <<El Ético>>.

 

 

Historia de Cienfuegos de 1849 a 1867

Plano de la Villa

 

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