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Cuando
a Cienfuegos llegué
Por
Ciro Bianchi Ross
Cienfuegos es una de
las ciudades más lindas de Cuba. La más linda, dicen los propios
cienfuegueros que la llaman, sin ambages ni modestia, La Perla del
Sur. Y aunque el elogio venga de tan cerca, hay que reconocerle su
encanto a esa urbe de la región central del país que conjuga como
pocas el pasado colonial con las características de una ciudad
moderna y activa.
Sus calles trazadas a
tiralíneas, muy rectas y por tanto muy diferentes a las de otras
localidades cubanas, armonizan con la arquitectura y sorprenden por
su limpieza. Está abierta al mar y su luminosa bahía es casi una
presencia insoslayable, en tanto que su entorno de bosque y montaña
acusa a ratos una belleza fenomenal.
"Cienfuegos es la
ciudad que más me gusta a mí", decía en una de sus canciones
Benny Moré, un cienfueguero notable, El Bárbaro del Ritmo, el
cantante cubano más popular y carismático de todos los tiempos.
Cienfuegos es la
capital de la provincia del mismo nombre, y se ubica a unos 250 km
al sureste de La Habana. Es la única villa de Cuba que fundaron
(1819) colonos franceses. Los vitrales de su catedral se conceptúan
como los más bellos del país y en uno de sus cementerios se
aprecia la escultura conocida como La Bella Durmiente que es la obra
cumbre del arte funerario cubano del siglo XIX. En la cueva de Martín
Infierno se halla, con sus 67 m de altura, la estalagmita mayor de
América Latina, y en sus fondos marinos el coral de columna de ocho
metros de alto cuya figura caprichosa recuerda a la catedral de
Notre Dame, de la que tomó su nombre. Su Jardín Botánico
clasifica entre los mejores...
Son buenas las playas
cienfuegueras. Los amantes del buceo contemplativo se regalan una
fiesta por la abundancia de esponjas, gorgonias y corales en los
fondos marinos. La bahía, con sus 88 km2 de superficie, es ideal
para paseos, y una pista acuática cómoda para competencias
internacionales de motonáutica que allí se convocan, herederas de
una historia de regatas que se remonta a los comienzos del siglo XX.
La naturaleza se torna
en Cienfuegos una aventura irresistible en la Sierra del Escambray
con su vegetación exuberante, árboles de maderas preciosas,
cavernas, ríos y cascadas. El imaginario popular es riquísimo en
Cienfuegos, al igual que lo son sus museos y la plástica joven.
Allí se creó, hace 60
años, la gustadísima Orquesta Aragón, que paseó el cha cha chá
por todo el orbe. El Festival Internacional de Música Popular Benny
Moré, que tiene lugar cada dos años y siempre en el mes de
septiembre, reúne en Cienfuegos a lo mejor del género.
Recorrido Pese a tanta
maravilla, Cienfuegos es todavía una joya por descubrir para el
turismo internacional. El reportero encontró todos sus hoteles, sin
excepción, hasta el tope -visitantes franceses, alemanes,
canadienses, griegos, ¡norteamericanos! que desafiaban, estos últimos,
las leyes de su país que les prohíben viajar a Cuba- pero se
trataba, en la mayor parte de los casos, de un turismo de tránsito
que apenas tendría tiempo de acercarse a la historia y la cultura
locales y de extasiarse ante tanta belleza en un territorio que
concilia tan bien las modalidades de turismo de ciudad, de náutica
y de naturaleza para hacer de ellas un producto único.
Aun así, las
inversiones son visibles en el sector turístico.
El hotel Jagua (cuatro
estrellas) está casi listo luego de un concienzudo proceso de
remodelación y modernización, y muy pronto comenzará a
restaurarse el hotel Rancho Luna, en la playa de ese nombre. Se
finalizan las instalaciones del delfinario, se acomete el
remozamiento del Cienfuegos Yacht Club y se piensa en la apertura de
varios restaurantes. La red extrahotelera se ha fortalecido y el
programa de opcionales se hizo más amplio con excursiones a ese
lugar paradisíaco que es El Nicho, a la hacienda La Vega, el valle
de Yaguanabo, los manantiales de Ciego Montero, la bahía -hay una
espléndida Marina- y Santa Isabel de las Lajas, la ciudad natal del
Benny, entre otras.
La noche es bastante
movida en la discoteca que lleva el nombre del genial cantante;
también en otra discoteca, La caribeña, y en el cabaret Guanaroca.
En el bar El Palatino, frente a la plaza fundacional de la villa,
hay ocasión siempre para un buen momento. La cocina cienfueguera
sobresale por sus platos de pescado y mariscos, y se singulariza con
la paella local que sustituye en su elaboración la cerveza por el
vino blanco.
El hotel La Unión
(cuatro estrellas) merece mención aparte en este recorrido. Se
ubica en el centro histórico de la ciudad y es un ejemplo excelente
de la tan buscada integración cultura-turismo. Cuenta con una galería
de arte, pero sobre todo supo rescatar y recrear la cultura local en
cada una de sus instalaciones. Tiene "clase". Es uno de
los hoteles de siempre de la villa pues se inauguró en 1869. Reabrió
sus puertas en julio del 2000.
Desde La Unión podría
iniciarse el recorrido por Cienfuegos. Admirar su arquitectura neoclásica.
El teatro Terry (1890) por cuyo escenario pasaron Enrico Caruso, la
sin par Anna Pavlova y Sarah Bernhardt. El hermoso Palacio Ferrer.
El Boulevard y el Paseo del Prado permiten asomarse al fluir de la
vida cotidiana; son el corazón de la ciudad. El Malecón se adentra
en Punta Gorda, pequeña península sobre la bahía, y allí está
el Palacio de Valle, hoy restaurante, con una terraza magnífica,
que es fruto de la imaginación de un español delirante que quiso
hacer arquitectura árabe en Cuba y trajo para ello a treinta albañiles
de Marruecos. El Museo de Historia Naval, con el mar como elemento
temático, aborda, entre otros asuntos, los acontecimientos del 5 de
septiembre de 1957, fecha de una importante sublevación que ocurrió
en la ciudad. El Castillo de Jagua (1745) permite una vista
insuperable del mar abierto y de la propia bahía.
Exploraciones Si lo que
desea el viajero es la playa entonces el hotel ideal en Cienfuegos
es Faro Luna (tres estrellas) a 16 km de la ciudad.
Tiene un centro de
buceo casi a la mano. Y el hotel Pasacaballos (tres estrellas) a
unos 25 km del centro, es la opción mejor para los que quieren
olvidarse del mundo. Dispone de una buena piscina y tiene cerca La
Casa del Pescador, restaurante especializado en la cocina marinera.
El Jardín Botánico, a
18 km de Cienfuegos, exige una visita. Tiene fama, desde hace muchos
años, como uno de los mejores jardines tropicales del mundo. Así
lo considera la guía Fodor´s sobre Cuba. En sus 94 hectáreas
crecen más de 2 000 variedades de plantas de los cinco continentes:
ficus, bambúes, leguminosas, medicinales, maderables, orquídeas y
cactus. Lo más valioso del lugar son las más de 300 variedades de
palmas; la mejor colección de América.
La excursión a la
hacienda La Vega, a unos 48 km por la carretera hacia Trinidad, es
todo un acontecimiento. El visitante degusta a su llegada las frutas
que se cultivan en las fincas y el queso blanco que allí se
elabora, ordeña una vaca, si lo desea, y emprende enseguida una
cabalgata a campo traviesa que lo conduce a la Caleta de Castro,
pequeñísima playa de arenas finas donde puede tomar un baño. Al
regreso, se deleita con un almuerzo criollo que tiene en el bistec
de res confeccionado en cazuela su plato más caracterizado.
Llegar a El Nicho, a 56
km de la ciudad por la carretera de Cumanayagua, resulta memorable.
En esa pequeña ciudad el visitante abandona el vehículo en que
llegó hasta allí, aborda un transporte militar de los tiempos de
la II Guerra Mundial y ahí mismo empieza la aventura por un camino
que sube la montaña. El camión se detiene en Charco Azul, con su
mirador natural, un sitio que permite además al viajero conocer las
condiciones de vida del campesino cubano, y vuelve a detenerse en
Crucecitas, donde el hospital y el hogar materno de esa comunidad
sorprenden a quienes no conciben que existan tales servicios en
paraje tan apartado.
El Nicho es un
asentamiento rural y sus pobladores se dedican al cultivo del café.
En sus inmediaciones se localiza un conjunto de saltos de agua,
cascadas y pocetas que da atractivo al lugar.
Se construyó allí un
restaurante campestre donde Lidia Clara Torres -57 años- una
moradora de la zona, cocina como si lo hiciera en su propia casa el
cerdo asado o frito a la criolla, el bistec de res y el pollo frito
que se complementan con otros platos, entre ellos el de las frutas
tropicales como entrante.
A la Hacienda La Vega
los turistas comenzaron a acudir un día, de manera espontánea
antes de que se programara la excursión. Así sucedió también en
El Nicho donde hay ahora tres senderos ecológicos: el de las
mariposas, que es la flor nacional de Cuba; el de las cuevas, y el
de los tres deseos que dispone de un trampolín natural de seis
metros sobre una poceta. En su tirada hacia el agua, el bañista
debe formular tres deseos y ellos le serán concedidos.
Muchos viajeros
aseguran después que el de volver a Cienfuegos fue uno de los tres
deseos que pidieron.
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