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Conrado
Marrero, eternamente joven
Autor: ELIO MENENDEZ
Una de las leyendas vivas del béisbol cubano, Conrado
Marrero, joven de espíritu no obstante los 88 abriles que carga sobre sus
hombros, se niega a la jubilación, manteniéndose como técnico de
pitcheo con el equipo de la oriental provincia Granma, uno de los cuatro
semifinalistas en el campeonato cubano de béisbol recientemente
finalizado. Con renovados bríos y la misma flema que lo
caracterizó durante sus días grandes desde el box, Marrero trasmite sus
vastos conocimientos a los jóvenes lanzadores granmenses, y figura además
como asesor de la Comisión Técnica Nacional de Béisbol, en la cual es
escuchado con el mayor respeto. Nacido el 25 de abril de 1912 en la finca Laberinto,
Sagua la Grande, provincia de Villa Clara, desde muy temprana edad Conrado
Marrero se entregó a las duras faenas del campo, incluida la de
carretero. Cuenta el Guajiro de Laberinto que, apasionado amante
del béisbol desde su infancia, aprovechaba el paciente pasto de los
bueyes para reunir naranjas y tirar curvas y más curvas hacia un blanco
en funciones de "home", lo cual le propició el control que le
ayudaría a triunfar en sus días de adulto. Tenía ya 27 años cuando debutó con el Cienfuegos en
la pelota amateur cubana, club con el cual ganó 127 juegos y perdió 40,
entre 1939 y 1945. En ese tiempo, figuró en cinco Series Mundiales
aficionadas, y fue elegido el pelotero más valioso en la de 1940, ganada
por Cuba. Seis años después saltó al profesionalismo, y en la
Liga Cubana ganó 68 y perdió 46 con la franela del Almendares. En la
Liga Internacional de La Florida, con los Havana Cubans, lanzó
para 70 triunfos y 25 reveses, actuación que le permitió ascender a los
Senadores de Washington, en la Liga Americana. El Guajiro llegó a las Mayores a los 39 años
de edad, justamente cuando otros se acogen al retiro, y en cinco
temporadas alcanzó 39 victorias y 40 derrotas, no obstante ser los
Senadores uno de los equipos más débiles de las Grandes Ligas. (Los
periodistas deportivos solían decir: "Washington: el primero en la
guerra, el primero en la paz, y el último en la Liga Americana...).
Marrero, que en su segunda campaña en las Mayores fue
llevado al Juego de las Estrellas, tiró en su fecunda carrera de lanzador
cuatro desafíos sin hits ni carreras, tres de ellos con el Cienfuegos
amateur, y uno en la Liga Internacional de la Florida, frente al Tampa.
Fue el Guajiro de Laberinto el primer pitcher cubano en ganarle a
Estados Unidos en Series Mundiales Amateurs (13 de agosto de 1939), y el
primero en obtener un triunfo en series del Caribe profesionales, cuando
el Almendares superó a Venezuela, 13-1, en 1948. Con un biotipo nada envidiable, Marrero destacó por
su inteligencia y control, sobre todo en la curva, su mejor arma. No por
casualidad resultó tan admirado por ese fenómeno de bateador que fue Ted
Williams, quien no era precisamente un hombre dado a los elogios. Al festejar Marrero su 88 cumpleaños, le pregunté cuándo
se iba a jubilar. La respuesta no se hizo esperar: "Nunca. Cuando la
muerte llegue, que me busque en un terreno de pelota...".
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