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Arquímedes Pous
Arquímedes Pous nació en Cienfuegos el
18 de mayo de 1891. Al recibirse de bachiller comienza la carrera de
medicina que abandonó poco después para dedicarse al teatro por cuya
profesión había demostrado decidida vocación. Comenzó improvisando teatros infantiles
en casa de sus amigos y de sus padres. En 1906 en el teatro
"Actualidades", situado en Santa Cruz y San Luis en unión de la
actriz española "La Bella Chelito". El joven actor que contaba
15 años de edad, hallábase en escena embadurnado con pintura negra, el
rostro y las manos, se vio en la necesidad de esconderse con rapidez por
haber ido a buscarlo uno de sus familiares con el propósito de llevárselo
de aquel local, produciendo este hecho la consiguiente sorpresa entre los
espectadores. Su primera actuación, trabajando de negrito, fue la
titulada: "Chelitoterapia". Pous fue un gran innovador del
teatro cubano, y una muestra de ello resultó ser la metamorfosis que
lograba con el negrito en sus múltiples puestas en escena. Después de recorrer varios escenarios en
el país fue contratado por la empresa del Teatro Martí como director de
la compañía que actuaba en ese coliseo, siendo este el primer teatro
importante donde actuó como actor. Posteriormente se presentó ante el público
de diferentes países de América. Además en su condición de coreógrafo,
sobresalió en los bailes típicos cubanos y norteamericanos. Como artista
en ese género hizo diversas apariciones en los teatros de Boston. New
York, Filadelfia y otras ciudades de los Estados Unidos y de Montreal,
Toronto y Otawa, en Canadá. Obras
de gran calidad salieron del intelecto de Arquímedes, como "Papá
Montero", "Los funerales de papá Montero", "La canción
del mendigo" y "¡oh, mrs.Pous!", "Las Mulatas de Bam-bay",
"La Clave de Oro", "Mérida Carnaval", "Yucatán
Souvenir",
"De Méjico Vengo" entre un largo repertorio. A consideración
de especialistas fue el primer autor que logró cuatro libretos, en
episodios, dentro del teatro cubano. Según
el multifacético Enrique Arredondo, uno de sus más fervientes
admiradores, el teatrista sureño llevó el género criollo a la opereta y
fueron sorprendentes las escenografías que usó en sus revistas de gran
espectáculo. En
"Su majestad el verano", Pous cerraba el último acto con un
baile sobre patines, y al concluir se lanzaba a una enorme piscina que había
colocado en el centro del escenario, piscina real y con agua suficiente
para que el actor nadara a sus anchas. El
derroche en la escenografía era una de las aristas típicas en el
cienfueguero, tanto que puede afirmarse que él vivía el teatro con un
siglo de adelanto.
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