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Aragón,
la charanga eterna.
Fundada en Cienfuegos el 30 de septiembre
de 1939, por el contrabajista Orestes Aragón Cantero, la Orquesta Aragón,
primero Rítmica del 39 y después Rítmica Aragón, es indiscutiblemente
una de las charangas francesas de más presencia y prestigio en nuestra música
popular. Heredera de la Orquesta América, de Ninón
Mondéjar, de Fajardo y sus Estrellas y de Arcaño y sus Maravillas, el
sonido Aragón se impuso de inmediato y varias generaciones de bailadores
pisonearon los mosaicos de muchos salones de baile en La Habana,
Cienfuegos, Matanzas, Panamá, Caracas, San Juan, México, París,
Tokio... bajo los compases: "Si tu escuchas un rico danzón/ ponle el
cuño es Aragón/ si tu escuchas un son sabrosón/ ponle el cuño es Aragón..." La muerte en 1982 de su director, el
violinista Rafael Lay, la ausencia desde 1984 del flautista Richard Egües,
el retiro de alguno de sus fundadores, el exilio venezolano del cantante
Bacallao y la evolución acelerada de la música bailable en los años 80
y 90, sumieron en total silencio a la Aragón, lo que significó para
muchos su desaparición definitiva de los escenarios. El violinista Rafael
Lay Junior decidió retomar el proyecto y ahora nos regala una Aragón
rejuvenecida en vitalidades soneras, con orquestaciones y armonías
acordes a los tiempos que corren, pero sin olvidar el repertorio de su
edad de oro; los años 50, 60 y 70. Orquesta Aragón, Quien sabe, sabe (Lusafrica, 1999) y Orquesta
Aragón, La charanga eterna (Lusafrica, 2000) son dos grabaciones de
esta nueva etapa que lo mismo nos regala un sabroso son montuno de Arsenio
Rodríguez que un danzón de Electo Rosell, sin olvidar El paso de
Encarnación (Aranzola), el Arrimate pa’cá (Márquez) o Si
me faltará el carnaval (Bonne); piezas paradigmáticas de ese estilo
Aragón que los bailadores nunca olvidan. Los nuevos músicos se acoplan a las
exigencias de Rafaelito Lay en las orquestaciones y la dirección:
creativo piquete de violines (González, Sibore, Valdés y el propio Lay),
flauta de ataque fresco (Rubio), consonancias clásicamente montuneras del
piano (Pérez) y jugosa percusiones de congas, timbales y güiro (García,
Álvarez y Palma). El disco La charanga Eterna se grabó en La
Habana en 1999, como homenaje al 60 aniversario de esta agrupación, con
invitados de lujo: Felo Bacallao, quien volvió de Venezuela a sonear con
guapería en la clásica pieza de Arsenio Rodríguez Me boté de guano;
Omara Portuondo, quien nos entrega un Siboney con fraseos de filin;
Cheo Feliciano, que interpreta un Son al son de Portillo de la Luz
con gracia y soltura; Papa Wemba, en No quiero llanto del compadre
Hierrezuelo; Pablo Santamaría, en Bruca manigua, de Rodríguez,
con apuntes y referencias africanas de sabor sonero; y un Pancho Amat en
un solo de tres repleto de citas en Bruca manigua, que nos remite a
algunos pasajes del Niño Rivera. La Aragón; otra vez con la fuerza que la vio nacer hace 61 años, danzonea con toques de mambo o chachachá y mantiene los parámetros del son: maestría y oficio que se heredan. Ave Fénix que renace no de cenizas, sino del espíritu de sus fundadores. Tomado
de: Encuentro de la Cultura Cubana
www.cubaencuentro.com
Escrito
por: Carlos Olivares Baró, México, DF
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