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¡AQUÍ, EN CIENFUEGOS! ¡Qué bueno amanecer aquí en Cienfuegos viendo el sol aparecer por La Juanita, y saber que está el mar ahí, qué bueno sentir que la ciudad palpita! ¡Qué bueno oír la banda en la glorieta y que no haya sirenas de bomberos, y en el parque, sentado, algún poeta que insiste en que sea verde el aguacero! ¡Qué bueno navegar por San Fernando y anclar en cada esquina, y al espejo de las vidrieras ver a Paco o a Pascual, un poquitín más viejos! ¡Qué bien soltar la vela por El Prado al compás de un concierto de gorriones y ver el banco de un día de enamorados y algún nieto cabalgando en “los leones”! ¡Qué bueno oír la música diaria de vida que se estrena entre culeros y ver cerrada al pasar la funeraria, y oír a abuela cantando algún bolero! ¡Qué bueno deslizarse por Castillo esquivando a un carretón o a un heladero, qué bueno ir a comprar, o a darle brillo a mis zapatos cada vez que puedo! ¡Qué bueno que en Villuendas hay guateque y está Luis Gómez cantando su tonada y en los portales, sentada en un taburete alguna novia lo escucha enamorada! ¡Qué bien por la Calzada, a puro pie, ir oyendo una historia en cada esquina pelarse con Pedrín, tomar café, y encontrarse con Felito Molina! ¡Qué rico que la noche me sorprenda allá en el malecón, y que un pesquero se vaya paso a paso a su contienda, y le tire una foto un extranjero! ¡Qué bueno irme a dormir tan cotidiano y feliz de mi almohada y de mi sueño, en mi noche, en mi cama, en mi cubano, pedacito de mundo de ser dueño!
Roberto Novo
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